miércoles, 11 de marzo de 2015

Monumento a las víctimas del 11 de marzo

Hoy, 11 de marzo, se celebra el aniversario del atentado más devastador en nuestra ciudad, que tuvo lugar en 2004 en las estaciones de trenes Cercanías RENFE de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia.
Hace ya 11 años de aquel 11 de marzo, en el que una cédula de terroristas y yihadistas se hizo con la vida de 192 personas.

Por ese motivo, en el post de hoy hablamos del monumento homenaje al 11-M.

Proyecto de Gottfried
ed-gottfried.com
Y es que muy poco después de estos ataques se convocó un Concurso Internacional de ideas y estudios para la construcción de un monumento conmemorativo, el cual estaría situado junto a la céntrica estación de Atocha, en la desembocadura de la calle Alfonso XII.

Para concurso se presentaron casi 300 candidatos, como por ejemplo el proyecto argentino presentado por Edgardo Gottfried. En el mismo, dos láminas de vidrio protegerían a un árbol que simbolizaría la vida.

Se hizo una primera selección con el fin de dejar sólo unos 20-30 candidatos, y poder elegir al ganador en función de las características del monumento y de su peso, ya que debajo de la glorieta se encuentra parte de la estación mencionada, y lo más importante era que su estructura no se viera dañada.

El 30 de noviembre de 2004 se falló el concurso, quedando por ganador el proyecto del estudio de arquitectura FAM (Fascinante Aroma a Manzana), el cual además fue dotado con un premio de 48.000 euros.

El monumento consistiría en tres capas de vidrio. Las dos exteriores protegerían a la interior, “un muro envolvente de vidrio tallado con los nombres de los fallecidos”.

Proyecto inicial del estudio de arquitectura FAM
En la decisión influyó que se tratara de un material tan ligero. Además, el resultado final con los nombres tallados sería impactante. A esto hay que añadir el hecho de que el monumento estaría conectado con la estación en su parte inferior para poder acceder al mismo.

Sin embargo las obras se retrasaron varios meses por dificultades técnicas. Y es que el proyecto presentado no era factible. Se había tratado de crear una cúpula demasiado ligera, y la inestabilidad era evidente.

Se optó por hacer que el monumento consistiera en una estructura más rígida y opaca, que rodeara a una cúpula volátil que en la que se podrían leer frases de lamento y tolerancia que se escribieron en los días posteriores a los atentados. Los nombres tallados en vidrio quedaban suprimidos en esta nueva versión.

Proyecto inicial del estudio de arquitectura FAM
El proyecto final, de 11 metros de altura, 8 metros de diámetro y 160 toneladas, también abriría un hueco en la glorieta, y se podría acceder por la parte inferior para leer estas frases de reconciliación. Sin embargo, desde el exterior sólo se podría ver la lámpara de vidrio y no la cúpula etérea que destacaba en el proyecto original del estudio FAM.

Por todo ello el resultado fue muy discutido. Y es que la poca semejanza con el plan que ganó el concurso era evidente. Bien es cierto que la atmósfera de silencio y respeto creada en su interior convertía y convierte al lugar en un lugar idóneo para rendir homenaje.

Finalmente, fue inaugurado el 11 de marzo de 2007 con un coste de 5,4 millones de euros, aunque cambiando las tres capas de vidrio por 12.000 bloques del mismo material, sin la imagen exterior inicial y sin los nombres tallados.

Y tú, ¿crees que se debería haber construido un monumento diferente en este lugar?

miércoles, 4 de marzo de 2015

Un museo en la Casa de la Villa

Un museo en la Casa de la Villa... y en la Casa de Cisneros. O eso es lo que se pretendía hace pocos años. Pero empecemos por el principio.

Plaza de la Villa e Iglesia de San Salvador.
Plano de Teixeira (1656)
La decisión de establecer la capital de la Corte en Madrid en 1561 por Felipe II hizo que la ciudad tuviera que adaptarse rápidamente a su nueva condición. El Concejo, lo que sería el actual ayuntamiento, se reunía hasta entonces en la iglesia de San Salvador, hoy desaparecida. Esta iglesia, situada en la actual plaza de la Villa, era una de las diez parroquias primitivas de la ciudad, y en ella los vecinos de Madrid (habitantes que tenían que reunir ciertas condiciones) decidían acerca de los asuntos importantes de la nueva capital.

En el terreno en que se sitúa la actual Casa de la Villa, se localizaba el Palacio del Marqués de Vallecerrato. Debido a su proximidad con la iglesia de San Salvador, a la muerte del marqués el Concejo decide adquirir el Palacio, y será en ese lugar donde se ubicará el nuevo lugar de reuniones para los vecinos.

La Casa de la Villa, situada en la Plaza de la Villa, es desde entonces uno de los edificios más importantes y con más historia del Madrid de los Austrias. Su construcción, a partir de 1644, sigue el sobrio proyecto de Juan Gómez de Mora, aprobado ya en 1629, siguiendo un modelo típico del reinado de los Austrias: palacio de ladrillo y granito rematado en las esquinas por chapiteles de pizarra.

Plaza de la Villa. Casa de la Villa a la derecha, y
Casa de Cisneros a la izquierda de la imagen.
"entredosamores.es"
Juan Gómez de Mora, el arquitecto artífice, muere en 1648, y es José de Villareal quien continúa con el trabajo, respetando el proyecto original pero organizando el edificio alrededor de un patio principal.
Las obras fueron finalizadas en 1692 por Teodoro Ardemans y José del Olmo, y el edificio se convierte en sede del Concejo y en Cárcel de la Villa, con la autorización que ya había otorgado años atrás Felipe IV. Desde entonces es, por tanto, la sede del Ayuntamiento de Madrid.

Sufre una importante reforma en 1789 por Juan de Villanueva al añadir una galería de columnas hacia la calle Mayor para que los reyes pudieran presenciar la procesión del Corpus Christi desde el edificio.

El tiempo pasa, y el siglo XXI llega con muchos cambios para este edificio. En 2007 comienza el traslado del Ayuntamiento al Palacio de Telecomunicaciones, el cual se convierte en 2011 en la sede de la Municipalidad con el nombre de Palacio de Cibeles, y además en una gran centro de exposiciones, CentroCentro.
Hasta ese momento la Casa de la Villa era visitable todos los lunes a las 17h, visita que ya no se realiza, aunque sigan siendo much@s los que aún preguntan por ella.

Pasarela entre la Casa de la Villa y de la Casa de Cisneros.
"canal-madrid.com"
Por otra parte, la vecina Casa de Cisneros, construida en 1537 en estilo plateresco, había sido obra y propiedad del sobrino del célebre cardenal Cisneros, Benito Jiménez de Cisneros. A principios del siglo XX la adquiere el Ayuntamiento de Madrid, y Luis Bellido restaura su fachada trasera (la que da a la plaza de la Villa) y construye un pasadizo que la une con la Casa de la Villa. Así pasa a formar parte de las dependencias municipales.

El conjunto que forman estos dos importantes edificios y la vecina Casa y Torre de los Lujanes, hacen de la plaza de la Villa una de las más históricas y bellas de nuestra ciudad.

Y tras esta extensa introducción comienza nuestra historia.

En enero de 2009 el Ayuntamiento de Madrid decide que se abrirá por completo al público tanto la Casa de la Villa como la Casa de Cisneros. Se anuncia que ambos edificios se convertirán en un nuevo museo dependiente del Museo municipal de Historia, anteriormente Museo Municipal (sito en el antiguo Real Hospicio de San Fernando).

Salón de plenos. Casa de la Villa.
"guias-viajar.com"
La Casa de la Villa sería la joya del museo. Al entrar a la misma, se acogería al turista en la planta baja con imágenes y folletos sobre la historia de Madrid. Tras esta exposición, se accedería a la planta alta. La visita incluiría el Salón de Plenos (el cual seguiría siendo utilizado en actos protocolarios), la colección de tapices, los frescos más valiosos, e incluso el antiguo oratorio.

Posteriormente se accedería a la Casa de Cisneros. Allí se disfrutaría de las dos salas más importantes: la Sala de Comisiones y el que fue despacho del alcalde.

La planta baja, de menor interés, no estaría incluida en la visita, y acogería la Secretaría General del Pleno y la Agencia Tributaria.

Las obras de la Casa de Cisneros finalizarían en diciembre de 2009, y las de la Casa de la Villa a finales de 2010, y costarían 4,8 y 6 millones de euros respectivamente.

Sin embargo pasó 2009 y 2010, y las obras no comenzaron. La estatua que preside la plaza de la Villa, la  del almirante don Álvaro de Bazán (combatiente en batallas como las de Lepanto) vio cómo estos dos edificios no se abrían al público, a pesar del interés general.

En 2013 el Ayuntamiento de Madrid parece olvidar este proyecto, y propone uno nuevo: trasladar la estatua del ya mencionado don Álvaro de Bazán a la calle Montalbán, junto al Cuartel General de la Armada, por considerarse que es un lugar más ligado a su historia de almirante.

Proyecto de traslado de la estatua de Felipe II
a la Plaza de la Villa
El espacio dejado por ese monumento sería ocupado por una estatua de Felipe II. Y es que en las calles de Madrid hay monumentos de muchos reyes, pero no hay actualmente una de Felipe II, a pesar de ser él quien decidió establecer la capital en Madrid, la construcción del Monasterio de El Escorial, o ser el monarca en cuyo Imperio no se ponía el Sol por la cantidad de colonias que se poseían por todo el globo.

En realidad esa estatua ya existía y se situaba con anterioridad en la plaza de la Almudena, entre el Palacio Real y la catedral de la Almudena. Las obras del Museo de Colecciones Reales, aún en transcurso, obligaron a retirarla hace unos años, y aún no se ha encontrado una ubicación idónea para ella.

La Municipalidad decidió que la plaza de la Villa era un lugar más que adecuado por ser el corazón del Madrid de los Austrias, y es que Felipe II fue uno de los Austrias más destacados.
De hecho se hizo una consulta popular, y miles de madrileños votaron a favor o en contra de este cambio de situación de monumentos.

Estatua de Felipe II en la plaza de la Almudena en 1999
En abril de 2013 se anunció que había ganado el “sí”, y que en las próximas semanas se procedería al traslado. Además se organizarían visitas con guías oficiales para dar a conocer el porqué de estos cambios.

Este proyecto también cae en el olvido, y la estatua de Felipe II sigue sin poder ser admirada por los ciudadanos y visitantes.

Sin embargo, a los pocos meses se hace otro anuncio: la vidriera del techo acristalado de la Casa de la Villa será rehabilitada. La obra se lleva a cabo y se finaliza en mayo de 2014 con un coste de 400.000 euros.

Es entonces cuando se anuncia que la Casa de la Villa se convertirá en un Instituto de Formación y Estudios. La prensa no se hizo mucho eco de la noticia, posiblemente porque era probable que el proyecto no se llevara a cabo.

Cúpula de cristal de la Casa de la Villa tras la
restauración de 2014. "El Mundo"
Pues bien, el 26 de febrero de 2015 han comenzado las obras para convertir la Casa de la Villa, Bien de Interés Cultural (BIC) en un instituto dependiente del Gobierno local.

Las salas nobles quedarán a la espera de tiempos mejores en que al menos puedan ser visitables. Por el contrario, el resto del edificio será dedicado a fines educativos, y la Casa de Cisneros seguirá usándose para servicios administrativos, no estando permitido el acceso para el turismo.

Una oportunidad perdida de mostrar la cara más histórica de Madrid a los visitantes, que reclaman en un mundo volcado cada vez más en el sector turístico que estos edificios estén abiertos al público para disfrute de tod@s, y para la difusión de la cultura de la ciudad.

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Paseo de la Dirección

Hasta la fecha, la práctica totalidad de los artículos publicados en el blog “El Madrid que no fue”, se han referido a monumentos, edificios, rascacielos, e incluso líneas de metro y tren que se proyectaron para Madrid, pero que acabaron olvidados en un cajón, algunos por fortuna y otros por desgracia.

Pero si hay un proyecto cuya paralización ha exasperado a lo largo de décadas a los vecinos de todo un barrio es el del Paseo de la Dirección.

Paseo de la Dirección a día de hoy ubicado en el mapa
La historia comienza en 1929, cuando un plan urbanístico propone que se construya una avenida similar al Paseo de la Castellana que una el este y el oeste de la ciudad, al igual que la  Castellana hace con el norte y sur de Madrid. Éste es el origen del proyecto del Paseo de la Dirección.

Si bien la idea era más que interesante, su seguimiento no fue en consonancia. Y es que ya en 1931 se habla de la dejadez en cuanto a las obras del Paseo.

La Guerra Civil y la post guerra hacen que este proyecto se paralice indefinidamente, y esta zona, no muy lejana a Plaza de Castilla, comienza a ser uno de los lugares más olvidados por los gobernantes de Madrid.

Acueducto de Valdeacederas junto a las obras, 2013.
cordelesdehesavilla.blogspot.com.es
A pesar de este abandono la zona no carece de interés, puesto que varias instalaciones del Canal de Isabel II, inaugurado en 1858, transcurren por el entorno. De hecho, cuatro acueductos llevan años sufriendo estas obras del Paseo de la Dirección. Algunos han quedado desfigurados, y otros están encajonados, a pesar de su importancia histórica por traer el agua del río Lozoya a la capital. Se trata de los acueductos de los Pinos, de la Traviesa, de Valdeacederas y de los Barrancos.

En 1977 el entonces alcalde de la ciudad, Juan de Arespacochaga, visita la zona del Paseo de la Dirección, y de lo que se habla es, en lugar de la construcción de esa flamante avenida, de la dotación de servicios básicos al barrio.

Paseo de la Dirección desde el aire (2012)
cooperativa-areanorte.com
Más tarde, en 1985, igualmente parece olvidado el plan inicial, y lo que se hace es construir un nuevo espacio, la plaza de la Remonta, que, inaugurada en 1987 junto a la calle de Bravo Murillo, simula una plaza mayor tradicional. Los arquitectos Arturo Ordozgoiti Blázquez y Álvaro Hernández Gómez son los artífices de este proyecto de plaza peatonal, que está rodeada por edificios con soportales en sus 11.000 metros cuadrados de superficie.
Sin embargo, como decimos, el proyecto que nos ocupa del Paseo de la Dirección sigue en esta época sin abordarse.

Es en 1997 cuando la Comunidad de Madrid, responsable del distrito de Tetuán desde 1983, otorga al IVIMA, el Instituto de la Vivienda de Madrid, una superficie de 197.000 metros cuadrados para urbanizar por fin el entorno. Se trata de una expropiación ante la cual los vecinos se movilizan y crean en 2000 una Asociación de Afectados para el Desarrollo del Paseo de la Dirección.
Y es que al tratarse de una zona a la espera de una ejecución urbanística, el Ayuntamiento deja de realizar las tareas de limpieza y mantenimiento, y las viviendas ya construidas comienzan a deteriorarse.

Tramo del Paseo de la Dirección (2013)
Sorprendentemente, en 2003 el IVIMA renuncia a todos sus derechos en la zona, y el Ayuntamiento vuelve a hacerse cargo del Paseo de la Dirección, recuperando el plan de urbanización de 1997, mucho menos ambicioso que el inicial de 1929.

El Ayuntamiento convoca un concurso para la construcción, y es la empresa Dragados la que se compromete a la ejecución de las obras en un periodo máximo de 6 años, con una posible prórroga de 18 meses por causas justificadas.
Se comunica así a los vecinos que van a sufrir una expropiación de sus viviendas para continuar con el proyecto del 97. Dragados está obligada a pagar en total 88 millones de euros de indemnización a todos los vecinos, pero en 2009 el Ayuntamiento confirma la expropiación y rebaja la cantidad a 56 millones.
Proyecto de 2014 para el Paseo de la Dirección
Se suceden numerosos recursos, y en 2010 la empresa comienza a pagar a los vecinos.

Parece que la historia llega a su fin y que el Paseo de la Dirección se va a urbanizar, pero nada más lejos de la realidad. En 2011 Dragados paraliza la obra alegando unos errores previos, aunque puede que la crisis económica afecta también a este plan.

Proyecto de 2014 para el Paseo de la Dirección
En 2013, el Ayuntamiento y la empresa constructora llegan a un acuerdo y se reanudan las obras.

En 2014 el Plan se modifica y se detalla el lugar que tendrán los espacios verdes en esta “nueva” área, y hace tan sólo unos días, el 20 de febrero de 2015, el Plan Parcial del Paseo de la Dirección recibe luz verde, ofreciendo algún detalle más del proyecto que existe a día de hoy.

Se construya o no el Plan aprobado en 2015, lo cierto es que el Paseo de la Dirección nunca podrá olvidar estos años en los que es posible encontrar un barrio en no muy buenas condiciones a tan sólo 5 minutos de las Torres Kío.

Siempre quedará soñar con el proyecto del 29, ese proyecto que ya es uno más en nuestro amplio listado de “El Madrid que no fue”.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Un tren para Navalcarnero

En el post de hoy hacemos las maletas y salimos de la capital para viajar hasta Navalcarnero, destacada población de la Comunidad de Madrid.

Plaza de Segovia, Navalcarnero (bookstyle.net)
La localidad es una de las más históricas de la provincia. No en vano, en 1627 se emancipa de Segovia, ya que había estado bajo su jurisdicción desde 1499, y consigue así el título de Villa.

Sin embargo, el acontecimiento más importante de la historia de Navalcarnero se vive el 7 de octubre de 1649, al celebrarse allí los esponsales de Felipe IV con su sobrina Mariana de Austria. Es entonces cuando se le otorga el título de “Villa de Villa Real de Navalcarnero”, sí, dos veces Villa. Los festejos mencionados aún hoy se siguen rememorando todos los meses de septiembre.

La población cuenta, en 2003, con unos 15.000 habitantes. A pesar de no ser uno de los municipios más habitados de la Comunidad, ese año se decide que necesita algún medio de transporte público que pueda conectarlo rápidamente con la capital. Y es que a la congestión de la autovía del Suroeste o A-5 (autovía de Extremadura) se sumaba la construcción de un ensanche que poblaría aún más esta área de la provincia.
Proyecto de ampliación de la C-5

Lo que se proyecta finalmente es la prolongación de la línea C-5 de Cercanías RENFE que conecta las localidades de Móstoles, Alcorcón, Leganés y Fuenlabrada con la céntrica estación de Atocha.

Con el nuevo plan, la C-5 se bifurcaría a su paso por Móstoles central. La C-5A finalizaría en Móstoles el Soto, es decir, mantendría su trazado habitual.
El cambio se produciría en la línea C-5B: tras tres nuevas estaciones en la localidad mostoleña, se llegaría a Arroyomolinos-Xanadú (facilitando el acceso, por tanto, al centro comercial Madrid-Xanadú y a su pista de esquí cubierta), al PAU de Navalcarnero (el ensanche anteriormente mencionado), y finalmente al centro de Navalcarnero.

Un total de 14,50 nuevos kilómetros que en un primer momento se presupuestaron en  190 millones de euros, pero que finalmente se contrataron por 362 millones a la empresa OHL.

Cartel informativo de las obras de ampliación de la C-5
entre Móstoles Central y Navalcarnero
La obra comenzó. Las grúas y máquinas tuneladoras ocuparon un espacio visible junto a la autovía de Extremadura y tomaron gran parte de la ciudad de Móstoles, que vio cómo la principal avenida del municipio quedaba afectada por este plan, al tener que pasar los nuevos túneles de Cercanías bajo la población.

Sin embargo, la burbuja inmobiliaria explotó y comenzó la crisis económica. Las obras, que ya llevaban 3 años de retraso y que deberían haber puesto la línea en funcionamiento en 2011, fueron interrumpidas por OHL en 2010. Y es que la estimación de pasajeros que utilizarían el nuevo servicio pasó de 20.000 a 4.000 usuarios al ponerse en duda la finalización del nuevo ensanche de Navalcarnero.

Obras de ampliación de la C-5 con las máquinas trabajando
junto a la autovía de Extremadura. (ohlconcesiones.com)
Móstoles reclamó que sus calles volvieran al aspecto habitual, por lo que la empresa adjudicataria cegó los túneles ya abiertos y actualmente se están cerrando las zanjas que pueblan el municipio, dificultando así que en algún momento se puedan volver a retomar las obras. Y es que se había invertido ya un 50% del dinero presupuestado, por lo que los túneles bajo la localidad mostoleña estaban muy avanzados.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, la Asamblea de Madrid y los ayuntamientos afectados han pedido a OHL continuar los trabajos, pero la empresa duda que se trate de un proyecto rentable, por lo que a principios de este febrero de 2015 se ha retirado todo el material de obra.

Imagen tomada en el mismo lugar que la foto anterior,
pero con las obras ya paralizadas (El País)
Parece que se trata del punto y final de una historia que perjudica, especialmente, a los habitantes de Navalcarnero, que cuenta en 2015 con más de 25.000 habitantes. Y especialmente triste pensar que, a pesar de todo el dinero invertido, esos túneles queden desatendidos y sin ninguna utilidad por el paso del tiempo.

Habrían sido 40 minutos de recorrido entre Navalcarnero y Atocha, y además de favorecer la movilidad de los navalcarnereños y descongestionar la autovía de Extremadura, se habría impulsado el turismo en esta localidad del suroeste de la Comunidad.

¿Crees que es razonable que se paralice la construcción por la poca demanda estimada, o por el contrario piensas que se debería finalizar este proyecto?

miércoles, 11 de febrero de 2015

Sueño arquitectónico para una exaltación nacional

Luis Moya Blanco (1904-1990) fue un arquitecto que construyó, a mediados del siglo XX, edificios tales como el Museo de América de Madrid o la Universidad Laboral de Gijón. Tal llegó a ser su importancia que fue maestro de arquitectos de la talla de Miguel Fisac (autor de la Pagoda que comentamos hace unas semanas en este mismo blog), y Fernando Higueras (artífice de la sede del Instituto de Patrimonio Histórico Español, en la Ciudad Universitaria).

En plena Guerra Civil (1936-1939), Luis Moya decide idear por su cuenta un conjunto al que denomina “Sueño arquitectónico para una exaltación nacional”. Se trata de un proyecto que sorprende en muchos aspectos.

Lo que el arquitecto planea es un conjunto que sirva para la divulgación de la arquitectura clásica contemporánea. Para ello intenta no seguir las corrientes que llegan desde Francia, ya que está más influenciado por la ideología que se propaga en esos momentos por Italia.

El proyecto consiste en el desarrollo de tres ideas:

En primer lugar, se trata de la exaltación nacional que el propio nombre indica. Esto se ve reflejado en un Arco del Triunfo que será el que dé acceso a todo el conjunto arquitectónico.

2. Arco triunfal visto por la otra cara
1. Arco triunfal. Monumento a la Bandera


















El arco, al igual que ocurre con la Puerta de Alcalá, tendrá dos caras diferentes. Una de ellas está llamada a ser un monumento a la Bandera. En el centro de la misma se encontraría la escultura de Santiago Apóstol, representado como Santiago Matamoros, y reivindicando así su condición de patrón de España.

La otra, en cambio, habla del resurgimiento del país representado en dos hombres plantado un árbol.


Se trata de un arco triunfal muy diferente a los ya conocidos, por ejemplo, el de París. Es mucho menos formal, y recuerda más a un arco festivo que a uno victorioso, elevándose para evocar ese resurgimiento ya mencionado.

En segundo lugar, el conjunto sirve de exaltación fúnebre para honrar a los caídos, idea que posiblemente sea el germen del posterior Valle de los Caídos.

La relación con los muertos se daría en todo el espacio que ocuparía esta obra, puesto que la misma se ubicaría en el antiguo cementerio de San Martín. Se trata de un lugar elevado en la capital, y el monumento central se podría ver desde cualquier punto de la ciudad. En estos terrenos es donde posteriormente se construyó el estadio de Vallehermoso, del que hablamos en el anterior post.

Pero la exaltación fúnebre se daría, especialmente, en el monumento central del conjunto: una pirámide, considerada por Luis Moya un elemento característico de la arquitectura española.

3. Vista exterior de la pirámide
4. Pirámide desde el extremo opuesto

















Y es que las pirámides están presentes en los pináculos de la obra cumbre de la historia del país, el monasterio de San Lorenzo de el Escorial, obra a la que recurre el franquismo en numerosas ocasiones. Un buen ejemplo es el Ministerio del Aire en Moncloa. 

5. Sepulcro al "Héroe Único" en la
parte inferior de la pirámide
El Escorial ha sido siempre un modelo recurrente por tratarse del símbolo de la época más gloriosa del Imperio Español: el reinado de Felipe II.

La pirámide sería un monumento en el que se alojarían diversas estatuas de los caídos en la Guerra, y un sepulcro al “Héroe único” (imagen 5), que posiblemente reservara el arquitecto para José Antonio Primo de Rivera.

Una planta más arriba, sobre este sepulcro, se erigiría un colosal monumento, una gran tela portada por ángeles que, a modo de llama de fuego que se eleva, representaría el paño de la Pasión de Cristo (imagen 6), donde se incluirían elementos tales como la columna, la lanza, el lienzo de la Verónica, y en lo alto la cruz.


6. Monumento del paño de la Pasión de Cristo
en el interior de la pirámide, sobre el sepulcro

En tercer lugar, se pretende resaltar la importancia militar. Y es que el conjunto consistiría en la pirámide central, a la que se accede por un paseo triunfal donde se situaría el Arco, pero todo ello rodeado por plazas, cipreses (que serían los que habrían dado sombra a las tumbas del antiguo cementerio), y edificios militares y administrativos, que harían que la obra no sólo tuviera una vocación monumental, sino también funcional.

Una auténtica ciudad funeraria que, a pesar de todo, fue irrealizable. En 1940, el autor del proyecto intentó presentarlo, aún sin muchas esperanzas, para su posterior construcción, pero no fue posible la misma.

Dejando a un lado las connotaciones políticas... 
¿te hubiera gustado que una pirámide destacara en el skyline madrileño?

sábado, 7 de febrero de 2015

Premios 20 blogs


¡Hola a tod@s!

Desde ayer está abierta la votación a los Premios 20blogs, organizados por 20 Minutos. En esta edición, "El Madrid que no fue" se presenta como candidato a mejor blog por "Tu ciudad". Os pido que, si os gusta el blog, pinchéis abajo y votéis por "El Madrid que no fue".

¡¡Mil gracias!!




miércoles, 4 de febrero de 2015

El nuevo estadio de Vallehermoso

En el distrito de Chamberí existió, desde 1957, un estadio que much@s seguro recuerden con cariño. Y es que éste no era un estadio como otro, no era ni siquiera de un equipo de fútbol o de baloncesto... era el estadio de atletismo de Madrid, el Estadio de Vallehermoso.

Cementerio de San Martín, lugar donde se constuyó el
Estadio de Vallehermoso
La historia de este espacio comienza en el siglo XIX, cuando José Bonaparte decide sacar los cementerios del centro de la ciudad para evitar epidemias. En lo que hoy es Chamberí, años después, ya en 1848, se sitúa un gran camposanto, que no se completa de cuerpos hasta principios del siglo XX, concretamente el 1902.

En 1926 se decide derribar el cementerio y construir un Jardín Elíptico, una gran plaza ajardinada, donde se situarían patios con fuentes y estatuas de todos los alcaldes de Madrid.
Sin embargo, las galerías de nichos fueron usadas como lugar de escondite en la Guerra Civil, y aún pasada la contienda quedaban algunos restos. Ese primer proyecto de zona arbolada nunca vio la luz.

Los terrenos habían vuelto a manos del Ayuntamiento en 1933, y en 1957 fueron cedidos por 50 años para la construcción de un estadio que albergara los II Juegos Iberoamericanos. Y fue exactamente lo que duró la existencia de ese recinto deportivo: 50 años.

Así nació el Estadio de Vallehermoso.

Poco a poco fue haciéndose popular. Uno de los principales eventos internacionales de atletismo en Madrid fue, desde 1979, el “Meeting de Madrid”. En él se daban cita los más destacados atletas del panorama, y se celebraba a menudo en este lugar.
Estadio de Vallehermoso (1957-2008)
En el mismo escenario, por ejemplo, el corredor imbatible Edwin Moses perdió por primera vez tras nueve años, nueve meses y nueve días en 1987. La noticia daba la vuelta al mundo en pocas horas.

Y así el Estadio de Vallehermoso se convirtió en mítico, y en uno de los más representativos de nuestra ciudad.

En 2007, Madrid se sumía embarcada en un reto de magnitudes colosales: la candidatura para acoger los Juegos Olímpicos de 2016. Aunque el principal estadio olímpico de Madrid habría sido el de la Peineta, que bien merece otra entrada en el blog, éste acogería también diversas pruebas deportivas.
Por este motivo, Vallehermoso cerró sus puertas, y nadie lo lamentó, puesto que en dos años habría sido derribado y lo sustituiría un estadio completamente nuevo y más adaptado a los nuevos tiempos.

Un año después, en 2008, se demolía el mítico estadio, dejando una zanja de 12 metros de profundidad, y eliminando cualquier recuerdo del espacio deportivo.

En ese mismo año se convocó un concurso de ideas para el Proyecto de Instalaciones Deportivas Vallehermoso con el fin de adaptarse a los requerimientos olímpicos.
Proyecto del nuevo estadio de Vallehermoso
De entre 26 proyectos, “Delfos”, del estudio de arquitectos Cano Lasso, fue el nombrado ganador. Se proponía la construcción de un polideportivo, un gran parque urbano y, por supuesto, el ansiado estadio de atletismo.

En primer lugar, el polideportivo sería un Centro Deportivo Municipal concebido bajo rasante, con lucernario y patios varios. El mismo podría ser utilizado por los vecinos del barrio. Tendría un aforo para 2.500 personas, y tendría tres salas polivalentes, una piscina cubierta de 50 x 25 metros, y un spa.

En segundo lugar, el gran parque tendría una extensión de 20.000 metros cuadrados con juegos para niños, zonas estanciales, pistas de pádel y polivalentes, y piscinas recreativas.

Y lo mejor, para el final. El estadio de atletismo, de tipo reglamentario, estaría completamente preparado para acoger pruebas de unos Juegos Olímpicos. Una pista de 400 metros de longitud de ocho calles y una gran zona de campo interior para lanzamientos, saltos y resto de disciplinas del atletismo harían que el nuevo estadio mejorara al anterior y se modernizara considerablemente. Sería, por tanto, apto para las pruebas de más alto nivel competitivo internacional.
Vista exterior del proyecto del nuevo estadio de Vallehermoso.
Sólo se aprecia el edificio de usos complementarios.

La pista tendría un aforo de más de 10.000 espectadores, y al menos la mitad se situaría bajo cubierta.

Además, bajo el estadio se situaría un aparcamiento subterráneo de 1.000 plazas, que podrían disfrutar tanto vecinos como usuarios de las instalaciones, y también se construiría un alto edificio de usos complementarios, en la parte trasera de la parcela (junto a la calle Jesús Maestro), para acoger la dirección y administración del centro, una biblioteca deportiva, una guardería, un centro médico y aulas de formación.

Pero llegó 2009 y las obras no habían comenzado. Lo único que se había hecho era demoler el obsoleto estadio.
En otoño, Madrid cayó de la carrera olímpica, y fue Río de Janeiro quien se hizo con los JJOO de 2016.
Una crisis económica histórica y diversos casos de corrupción salpicaron a esta instalación, y las obras no sólo se paralizaron, sino que se suspendieron.

Solar en que estaba el estadio de Vallehermoso.
Al fondo se aprecia el nuevo gimnasio. (El Mundo)
En 2011 se adjudicó un nuevo proyecto a Ingesport: se comenzó a construir en una pequeña parte de los terrenos un gimnasio privado con una sala de fitness, tres piscinas, tres pistas de pádel, un pabellón de deportes, un spa, cuatro salas para actividades dirigidas, y un parking de uso exclusivo para abonados del gimnasio.

El mismo fue finalmente abierto en 2014. Sin embargo, al privatizar su uso, no se da la posibilidad de usar las instalaciones con el abono municipal, sino que hay que ser socio del gimnasio en concreto.

Aún así y como decimos, se trata de una pequeña parte del solar, puesto que todo el espacio antiguamente ocupado por el estadio sigue a la espera de tiempos mejores.

Los terrenos, al ser de uso deportivo, no pueden acoger otros proyectos que no sean de esa índole. Por tanto, lo que había sido un cementerio, vuelve a ser un camposanto, pero en vez de haber cuerpos lo que hay es una zanja de 12 metros de profundidad en que se enterró en 2008 al estadio de Vallehermoso por completo.