miércoles, 24 de junio de 2015

El complejo hotelero del Parque Warner Madrid

El Parque de Atracciones de Madrid de la Casa de Campo, inaugurado en 1969, ha sido durante décadas el único parque de estas características del que podían disfrutar los madrileños. Sin embargo, con el nuevo siglo, el añejo complejo tuvo que ver cómo su público tenía la opción de acudir a otro más moderno. Había nacido el Warner Bros Movie World Madrid.

1. Logo actual del Parque Warner Madrid
Este parque fue inaugurado en 2002 con muy altas expectativas, y con la magia de Hollywood como garantía. No en vano, además de representar a la marca Warner Bros. con áreas, espectáculos y atracciones tematizadas, contaba con algunas llamativas, como la segunda torre de caída libre más alta del mundo.

Situado en la localidad madrileña de San Martín de la Vega, a 29 km al sur de Madrid, contaba con un gran hándicap: la evidente distancia con la gran ciudad. Sin embargo, pronto se solventó ese pequeño detalle como más adelante explicaremos.

La financiación del parque se repartió entre varias empresas: Caja Madrid, la inmobiliaria Fadesa, El Corte Inglés, NH Hoteles… y situándose como principal impulsora, la Comunidad de Madrid, aportando 160 millones de euros de dinero público, un 40% del total necesario para la construcción.

2. Plaza del Parque Warner Madrid
En 1999, el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, colocó la primera piedra del parque, de la autopista M-506 para dar servicio a este lugar de ocio, y de una línea de Cercanías, la C-3a, que, funcionando como ramal de la C-3, unía Pinto con San Martín de la vega pasando por el Warner Bros Movie World Madrid (y es que este era su nombre original). Hay que decir que el primer proyecto para dotar al parque con transporte público era de un monorraíl, pero la necesidad de una gran inversión hizo que se descartara pronto la idea.

Todo ello se inauguró en 2002, pero en 2004, debido a problemas económicos a nivel mundial, la empresa que gestionaba el parque, Six Flags, vendió todos sus parques en Europa, y el que abordamos pasó a manos de la Comunidad de Madrid, cambiando su nombre a Warner Bros. Park Madrid.

En 2006, la inmobiliaria Fadesa compró todas las acciones del parque que pertenecían a la Comunidad de Madrid, y el mismo pasó a llamarse Parque Warner Madrid.
Poco después, Parques Reunidos (Parque de Atracciones y Parque Zoológico de Madrid, Teleférico…) comenzó a participar en su gestión, y es en el momento en que el parque comienza a tener beneficios.
Hasta ese momento, no se habían cumplido ni de lejos las altas expectativas del parque, ni en materia económica ni de visitantes, y no se había dinamizado el turismo de la Comunidad.

3. Atracciones del Parque Warner Madrid
La deuda de 213 millones de euros arrastrada con Caja Madrid, había tratado de ser solventada con un nuevo proyecto. Y es que se trataba del segundo parque temático más grande de España, y a pesar de ello, no tenía ni un hotel en los alrededores.

En 2006 se anunció la esperada construcción de tres hoteles, un gran centro comercial, una ciudad del automóvil, un parque acuático para verano e invierno, y un parque empresarial junto al recinto del parque de atracciones.

Como el propio presidente de la Warner declaró, se trataba de un proyecto de gran envergadura. Sin embargo, no era más que una idea.
Uno de los hoteles tendría bungalós para el público joven que quisiera disfrutar del entorno. Otro establecimiento hotelero sería temático con los personajes Warner (Bugs Bunny, Porky, el Pato Lucas, Piolín y Silvestre...), junto al cual se construiría un paseo con tiendas.  El último hotel, con centro de convenciones y spa, estaría ubicado junto a un campo de golf de 18 hoyos que tenía previsto construir el Ayuntamiento de San Martín de la Vega.
El centro comercial, de 160.000 metros cuadrados, sería el más grande de España, y la intención es que fuera tipo factory.

4. Mapa del proyecto de 2007 para la construcción de
un complejo hotelero junto al Parque Warner
Ese año, por cierto, fue el primero que el parque abrió en Navidad, y como decimos, desde entonces no ha dejado de tener beneficios, al contrario de lo que ocurría hasta ese momento.

En 2007 se presenta el proyecto definitivo a la prensa, y es aprobado por el Ayuntamiento del municipio. Comenzaría a construirse en 2008. Como se puede ver en el mapa de la imagen 4, constaría de las siguientes partes:

1. Parque acuático. Piscinas infantiles, una de olas, otra de aventuras con jacuzzis y toboganes, dividiéndose en una parte cubierta y otra exterior.
2. Hotel Aventura. Ambientado en las Montañas Rocosas de Canadá, dispondría de 150 bungalós, dos piscinas, y acceso al parque Warner y al acuático gracias a un trenecito interno.
3. Hotel Warner Bros. Hotel familiar con 450 habitaciones y 2 suites, piscina al aire libre, zona de juegos y animación nocturna, y acceso mediante el mismo trenecito.
4. Citywalk Warner Village. Zona de ocio compuesta por bolera, cines, bares, restaurantes, tiendas, fuentes, y estación del tren de Cercanías hacia Madrid y del trenecito interno.
5. Centro comercial. Hipermercado y Tiendas El Corte Inglés, con aparcamientos y unido al Parque Warner y a la estación de Cercanías mediante una espectacular pasarela.
6. Centro Outlet. Más de 200 tiendas de bajo coste de hogar, ropa y complementos, con bares y aparcamiento.
7. Ciudad Hogar. Tiendas de muebles, bricolaje, mobiliario y jardinería.
8. Ciudad Motor. Concesionarios de coches y una pista de prueba de vehículos.
9. Campus empresarial.
10. Mini naves. Industrias escaparate y de productos de calidad.
11. Hotel Spa y Golf. Con 500 habitaciones y situado en la Warner Avenida, sería el más exclusivo de los tres hoteles, al contar con spa y centro balneario, campo de golf y, muy posiblemente, 5 estrellas. También estaría unido a los parques gracias al trenecito interno.

5. Proyecto de la Universidad de California en Madrid. abc.es
En 2008, sin embargo, la crisis económica azota duramente numerosos países y la mayor quiebra inmobiliaria en España la produce Fadesa, que tenía desde 2006 el mayor número de acciones del Parque. Por tanto, tanta inversión y construcción se cancela por motivos evidentes, y a la espera de mejores tiempos.

En 2010, todos estos terrenos colindantes al parque siguen vacíos, y la Universidad de California, que decide levantar por primera vez un campus fuera de EEUU, pone sus ojos en San Martín de la Vega.

6. Plano de la instalación universitaria. abc.es
Se impartirían, desde 2014 y en inglés, carreras muy variadas, entre las que destacarían Medicina, Veterinaria, Derecho o Empresariales. 56 edificios se distribuirían en casi un millón de metros cuadrados.
Cinco instalaciones deportivas con campo de béisbol incluido, cuatro auditorios, cuatro zonas de restauración, dos bibliotecas, cuatro centros médicos y otros tantos laboratorios… de los que disfrutarían 19.000 alumnos al año, además de 950 profesores.

El plan no sale adelante, y en 2012 el Parque Warner sufre un gran mazazo: la Comunidad de Madrid decide cerrar la línea de Cercanías C-3a por la escasa afluencia de viajeros. El Parque queda conectado con Madrid sólo mediante vehículo privado o autobús.

A pesar de ello, el Parque Warner Madrid no ha dejado de ampliar y mejorar sus instalaciones, y sigue teniendo buenos datos económicos a día de hoy. Por ello, en abril de este mismo año, 2015, el director general de Parque Warner Madrid anunció la construcción de un hotel dentro de las instalaciones del parque temático (más modesto que todo lo comentado anteriormente), aunque aún no existe un proyecto definitivo.


¿Será por fin esta la oportunidad del Parque Warner Madrid?

miércoles, 17 de junio de 2015

Estación de enlace de la plaza de Colón

Son muchas las plazas de Madrid que han visto muy modificado su aspecto con el paso de los años. Una de las más llamativas es la de Colón. Y es que si hoy miramos una foto antigua del lugar, nos resulta casi irreconocible. Donde hoy se levantan los Jardines del Descubrimiento se encontraba desde el siglo XVIII la Casa de Moneda.

Casa de la Moneda. Grabado de 1865
Este edificio, pronto resultó anticuado y pequeño, y parecía que su destino estaba más que escrito: el derribo.

Precisamente por ello, Casto Fernández-Shaw, a quien ya mencionamos en el post dedicado a la Torre del Espectáculo, puso sus ojos en 1933 en la remodelación de esta emblemática plaza.

Lo que trataba el célebre arquitecto y urbanista era la creación de una estación central para trenes, autobuses y autogiros en este lugar por situarse en una de las principales arterias de la ciudad, el encuentro entre el Paseo de la Castellana y el de Recoletos. Se trataría de una estación de enlace, como se denominaba por aquel entonces a los que hoy conocemos como intercambiadores.

Indalecio Prieto, Ministro de Obras Públicas de la II República, trataba de conectar por aquel entonces varias líneas ferroviarias que llegaban a diferentes puntos de Madrid. Por ello, la solución de Fernández-Shaw se presentó como ideal ante tal aspiración.

Proyecto de la estación de enlace de Colón
La entrada a la estación ferroviaria se haría por la plaza de Colón, donde habría también una cafetería. A la estación de autobuses se accedería por la parte trasera, por la calle Serrano, junto a las oficinas del edificio.

Los dos laterales también serían aprovechados. En la fachada a la calle Goya habría pensiones y viviendas, y en la de la calle Jorge Juan, un moderno hotel.

Se trataría, en definitiva, un proyecto que, a pesar de estar planeado en los años 30 del siglo XX, se asemeja a los intercambiadores construidos en los últimos años en estaciones como Moncloa o Príncipe Pío.

Proyecto de la estación de enlace de Colón
Sin embargo, aún había más. Y es que en la azotea de este macrocomplejo se ubicaría una estación de autogiros, para que los pequeños viajes aéreos también tuvieran conexión con esta estación.

En total habría sido una inversión de cincuenta millones de pesetas (unos 300.000 euros), pero a cambio se obtendrían tres millones anuales (18.000 euros) por todos los servicios ofrecidos en esta estación, incluidos también los comercios y un cine que se planeó para el lugar.

No hay que olvidar que hasta ese momento, las estaciones ferroviarias más importantes eran la del Mediodía (Atocha), la del Norte (Príncipe Pío), y la de Delicias, pero la ciudad carecía de una estación moderna que agrupara las líneas de tren que partían hacia el norte del país.

La conexión entre las estaciones de Colón y Atocha se haría mediante túneles subterráneos por el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado.

En 1935, este proyecto se expuso junto a muchos otros del mismo urbanista en una exposición en el Círculo de Bellas Artes. El arquitecto llegó a comentar que habría apostado por una estación de enlace en el lugar donde se estaban construyendo los Nuevos Ministerios, pero que ya las obras estaban prácticamente finalizadas, con lo cual no habría sido posible situarlos en la plaza de Colón, que es donde él consideraba más adecuada su ubicación.
Casa de la Moneda y Plaza de Colón en 1935
Historia urbana de Madrid

Sea como fuere, el plan no siguió adelante, y fue la estación de Chamartín la que se terminó construyendo más al norte de la ciudad.

Muchos años después y ya con este plan descartado, en 1970, se derriba finalmente la Casa de la Moneda, la cual ya en 1964 había sido trasladada a la calle Jorge Juan 106, donde hoy se sigue ubicando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Ese derribo dio lugar a la construcción de los Jardines del Descubrimiento y al Centro Cultural de la Villa, pero esto ya forma parte del Madrid que fue. 

Fuente: Valero García, E. (2013) "Especial: Estación de enlace de Plaza Colón. Proyecto de Fernández-Shaw", http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/2013/10/estacion-enlace-plaza-colon-madrid-fernandez-shaw.html - Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325, consultado junio 2015.

miércoles, 3 de junio de 2015

La Ciudad de la Iglesia. El "minivaticano"

Hemos abordado ya a lo largo de varios meses en este blog muchos proyectos que no se han llevado a cabo. Algunos de los más ambiciosos los encontramos remontándonos en el tiempo varios siglos.

Sin embargo, durante los últimos años, también se trató de construir algunos proyectos megalómanos en el centro de la ciudad.

Uno de los más polémicos fue, sin duda alguna, el de una “Ciudad de la Iglesia” en la Cornisa del Manzanares, conocido como el “minivaticano” de Madrid.
Pero comencemos por el principio.

Proyecto de la Ciudad de la Iglesia. Maqueta
Era el año 2005 cuando el Arzobispado de Madrid, visible en la figura del entonces arzobispo Rouco Varela, solicitó la construcción de un gran complejo para uso y disfrute de la Iglesia Católica, situándose en él diversos elementos.

Se trataba de la edificación de la “Casa de la Iglesia”, de 14.000 metros cuadrados, que albergaría una residencia para sacerdotes y la sede de la Curia de Gobierno.

Junto a este edificio se situarían otros de diversa índole, como una Biblioteca Diocesana, oficinas del Arzobispado, e incluso un aparcamiento de uso privado y exclusivo para los miembros.

El 2 de diciembre de 2005, el Ayuntamiento de Madrid aprobó un Plan de Reordenación Urbanística para hacer posible la creación de este macrocomplejo. El mismo, tendría un total de 80.547 metros cuadrados, y se situaría muy cerca de la catedral de la Almudena, algo que el Arzobispado estimaba indispensable debido al valor simbólico del monumento.

Proyecto de la Ciudad de la Iglesia. abc.es
La polémica fue tal, fundamentalmente, debido a la ubicación del proyecto. Y es que todo ello se situaría en la Cornisa de San Francisco (justo en la parte trasera de la Real Basílica de San Francisco el Grande), tomando también una parte de los Jardines de las Vistillas.

El Parque de la Cornisa, declarado Entorno Monumental en el Catálogo de Elementos Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de 1995, habría perdido su carácter público de ser llevada a cabo esta actuación, al ser “cedido” a un organismo privado.

A cambio, el gobierno municipal podía edificar en territorios de la Iglesia un polideportivo, una escuela infantil y una residencia para mayores.

El nuevo plan incluía también la construcción de dos calles en los dos parques mencionados, y la sustitución de la escalera monumental de la Cuesta de los Ciegos por una carretera de dos carriles para poder acceder a los nuevos edificios eclesiásticos.
Los restos de la Real Cerca de Felipe IV, que limitan el jardín del Seminario, también se veían amenazados por esta propuesta, ya que una de las calles tendría que discurrir por el lugar de la muralla.

Proyecto de la Ciudad de la Iglesia. elpais.com
Por todos estos motivos, los vecinos se organizaron desde el primer momento en la “Asociación de Amigos de la Cornisa - Vistillas”, con el fin de impedir que el proyecto viera la luz.

Cuando ya casi se daba por hecho que la histórica cornisa del Manzanares tenía los días contados y que su perfil estaría dominado por la nueva sede de la Iglesia Católica, en 2010 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) determinó que el plan de construcción vulneraba la ley, alteraba la estructura y adolecía del instrumento de protección del patrimonio histórico-artístico imprescindible para legitimarlo.

La pugna legal, por la cual la Asociación de Amigos tuvo que pagar 9.000 euros, se saldó a su favor. Y, a pesar de los recursos presentados por el organismo religioso, el Tribunal Supremo confirmó en 2013 el fallo del Superior de Justicia, lo cual ponía punto y final a la construcción del “minivaticano”.

El espacio de la Cornisa – Vistillas, donde los madrileños celebran fiestas tan dispares como las hogueras de San Juan en el primer parque, o la verbena de la Paloma en el segundo, seguirán, de momento, con su fisonomía habitual.

Cornisa del Manzanares pintada por Francisco de Goya en 1788 en su obra "La pradera de San Isidro"

miércoles, 20 de mayo de 2015

Mercados de Las Tablas y Sanchinarro

Promesas, promesas, promesas...

Los barrios de Las Tablas (distrito de Fuencarral-El Pardo) y Sanchinarro (Hortaleza), son dos de los más recientes de la ciudad de Madrid. De hecho, fue en 1997 cuando se elaboró el Plan General de Ordenación Urbana que daría lugar a ambos barrios, levantados ya a comienzos del siglo XXI. Por este motivo son también de los más modernos de la urbe.

Aunque son barrios completamente integrados en la ciudad, aún hay algún edificio simbólico que ha sido muy recientemente finalizado, como el complejo BBVA de Las Tablas, conocido como “La Vela”.

Para dotar de servicios básicos a estos dos lugares, se planeó la creación de dos mercados municipales, que aunarían la oferta de comercio local en dos modernas infraestructuras.

Proyecto para el Mercado de Las Tablas
Fue en 2006 cuando el consistorio madrileño prometió la construcción del mercado de Sanchinarro y en 2008 el de Las Tablas, vitales para el comercio de los barrios.

Por una parte, el de Las Tablas, que se situaría en la rotonda de la avenida Camino de Santiago, contaría con 7.000 metros cuadrados, 17 puestos de alimentación, 9 locales de servicios, un supermercado, un restaurante con terraza y 100 plazas de garaje.

Por otra parte, el de Sanchinarro se convertiría en uno de los más grandes de todo Madrid: 26.000 metros cuadrados divididos en seis pisos, 52 locales de alimentación, un supermercado, dos restaurantes, un gimnasio y un aparcamiento para 400 vehículos.

Se convocó para este mercado un Concurso Internacional de Ideas, que ganó en 2008 el proyecto presentado por “Mute Arquitectura” bajo el nombre de “Metamorfosis”. En este espacio se trataría de mostrar una crisálida arquitectónica, un edificio que simulara el paso trascendental de gusano a mariposa. Sería una “caja” que se relacionara fácilmente con el entorno y el peatón.

Proyecto para el Mercado de Sanchinarro
En 2010 el Ayuntamiento afirmó que el elevado coste de la creación de estos espacios hacía imposible su construcción.

Sorprendentemente, tan sólo un año después, en 2011 y ante las nuevas elecciones municipales, misma promesa e idéntico resultado: el Partido Popular se volvió a hacer con el poder tras incluir en su programa electoral la construcción de estos dos nuevos mercados, además de nuevos espacios públicos en la misma zona: dos polideportivos (Las Tablas y Montecarmelo), mejora de dos campos de fútbol (Las Tablas y Tres Olivos), un nuevo campo de fútbol cubierto (Montecarmelo) y un gran eje para bicicletas que uniera los barrios con el Anillo Verde Ciclista. Ninguna de estas promesas fue llevada a cabo.

Fue entre 2011 y 2012 cuando se promovió la creación de los mercados de Las Tablas y Sanchinarro con más vehemencia: en 2012 se presentó el Plan Estratégico de Modernización de la Red de Mercados 2012-2015. En este plan se anunciaba la actuación en una docena de mercados de la capital. Según cita textual, se trataba de incrementar “la calidad de la oferta y de los servicios que ofrecen los mercados municipales”.
Proyecto para el Mercado de Sanchinarro. Interior

Sin embargo, en mayo de 2015 y con el plazo ya cumplido, sólo se ha intervenido en cuatro de estos mercados, olvidando la remodelación de los de La Cebada (distrito Centro, y del que hablaremos en otro artículo de nuestro blog próximamente), Mostenses (Centro), Orcasur (Usera), Villaverde Alto, Prosperidad (Chamartín), Bami (Ciudad Lineal), y tampoco se ha comenzado la construcción de los que nos ocupa el post de hoy, Las Tablas y Sanchinarro.

El más modesto de ellos habría costado 7,6 millones de euros, y el otro 25,9 millones.

Habrá que esperar a nuevos tiempos para poder ver la construcción y adecuación de estos lugares, tan relevantes para el pequeño comercio, y tan en peligro de desaparición en estos años en que los nuevos centros comerciales aparecen por doquier.

viernes, 15 de mayo de 2015

El Madrid que SÍ fue IV. El Hipódromo de la Castellana

El fútbol es hoy en día el deporte nacional por excelencia. Parece que en ocasiones incluso se olvida que existen muchos más deportes que el balompié, pero esto es algo relativamente reciente. Hace poco hablamos en este blog de la época de máximo auge de la pelota vasca, y hoy le toca el turno a las carreras de caballos.

El Madrid de finales del XIX y principios del XX se daba
cita en el Hipódromo de la Castellana. Al fondo se aprecia
el antiguo Palacio de la Industria y de las Artes,
actual Museo Nacional de Ciencias Naturales
La historia que hoy traemos comienza con una de las bodas reales más populares de España: la acaecida entre Alfonso XII y María de las Mercedes el 31 de enero de 1878.

Tenemos que tratar de evocar un Madrid aristocrático, elegante, que acaba de presenciar la Restauración borbónica en 1874 con la figura de Alfonso XII tras la I República Española.

En ese momento, las carreras de caballos no sólo eran un deporte. Eran un acontecimiento para “ver y ser visto”, es decir, para relacionarse con la sociedad de la época, para lucir las mejores galas, comentar todo lo que ocurría en la metrópoli... en definitiva, el espectáculo de moda.

Es con motivo de los esponsales del monarca que se inaugura el Hipódromo de la Castellana, en los Altos de la Castellana, el mismo lugar que hoy ocupa el edificio de los Nuevos Ministerios, espacio situado a finales del siglo XIX a las afueras de esa gran ciudad que es Madrid.

El ingeniero Francisco Boguerín fue el encargado de llevar a cabo tan ambicioso proyecto, ideado por el ministro de Fomento, el conde de Toreno.

Hipódromo de la Castellana desde el aire
El día de su inauguración, 60.000 personas acudieron a ver las carreras, y ya en previsión del éxito de este nuevo espacio, se había prolongado la línea de tranvía que pasaba por el Paseo de la Castellana, comenzando así en el Parque de la Bombilla y recorriendo medio Madrid para finalizar en el nuevo hipódromo. De hecho, en los días de carreras, se estableció un servicio de tranvías cada 5 minutos.

Las cifras del recinto eran 1.407 metros de recorrido, con dos rectas de 450 metros cada una, que hacían las delicias de aficionados y curiosos.

No fue el primer hipódromo de la capital. Anteriormente habían existido otros varios improvisados, como el del Parador de la Luna o el del Ventorrillo de la Sorda, y otros más estables como el utilizado para uso privado por los reyes en el Parque del Retiro, el de la Casa de Campo, construido en 1842, o el Hipódromo del Paseo del Huevo, junto a la Puerta de Santa Bárbara (actual calle Almagro, junto a Alonso Martínez), en 1846, y que cerró sus puertas en 1848.

Sin embargo, éste de los Altos de la Castellana sí logró asentarse y alcanzar gran fama entre los lugares más frecuentados de la urbe.

Su gran tamaño hacía que se dividiera en partes, e incluso el público en estatus de la sociedad.
Por una parte estaban las tribunas laterales, gradas con cinco filas de asientos y un pasillo en el que había puestos con comida y bebida.

Tribuna central del Hipódromo de la Castellana

Por otra parte, tras esas tribunas, el denominado “tendido de los sastres”, pequeñas gradas situadas en los cerros que rodeaban el hipódromo, que se atestaban de aficionados porque no era necesario pagar por situarse allí.

Y en el lugar más importante y más cercano a las carreras, en un recinto aislado, se situaba la tribuna central, con vestíbulos, comedor y tocador, destinado a la familia real, aristocracia y alta burguesía.



En 1907 se comenzó a celebrar allí el Concurso de Saltos de Obstáculos Internacional de Madrid.

Demostración aérea en 1911 con final trágico
Es tan importante este espacio para comprender la historia de Madrid de finales del XIX y principios del XX, que hay que recordar que en un momento determinado empezó a albergar otros eventos de diversa índole: partidos de polo, una demostración aérea en 1911 (en la que una mujer murió al estrellarse una avioneta contra el gentío), e incluso la primera Copa del Rey de fútbol en 1903, organizada por Carlos Padrós, que un año antes había fundado el Real Madrid Club de Fútbol (hasta las fiestas de San Isidro de 1924 no se inauguró el vecino Estadio de Chamartín, hoy Santiago Bernabéu).

En 1933, Madrid ha crecido vertiginosamente, y el hipódromo ya no se sitúa a las afueras, como en el momento de su construcción. La ciudad sigue creciendo y ya tiene más de 1 millón de habitantes, con lo que se elaboran nuevos planes para la capital.

El ministro de Obras Públicas de la II República, Indalecio Prieto, es quien decide la construcción de un nuevo edificio que agrupará todos los ministerios repartidos por la ciudad: el edificio de los Nuevos Ministerios.

Carrera de caballos en la Castellana, con tribuna central al fondo
Este nuevo icono se situará en el lugar que se encontraba el Hipódromo de la Castellana, con lo que en 1933 se derriba para dar paso a la nueva construcción, proyectada por el arquitecto Secundino Zuazo.

En 1941 se inaugura el nuevo hipódromo de Madrid, el Hipódromo de la Zarzuela, en las inmediaciones de El Pardo, cuyas tribunas están declaradas actualmente Monumento Histórico Artístico, y que a pesar de unos años de cierre, hoy en día continúa ofreciendo carreras de caballos a los aficionados de este deporte.

¿Crees que hubiera sido positivo para Madrid no derribar el antiguo Hipódromo de la Castellana, o sería inviable su existencia en los tiempos que corren?

miércoles, 6 de mayo de 2015

Línea 14 de Metro

Metro de Madrid es toda una institución en nuestra ciudad. Desde 1919, cuando fue inaugurada por el monarca Alfonso XIII, no ha dejado de crecer, especialmente en los últimos años.
324 kilómetros de vías, 326 estaciones y 13 líneas de metro (incluyendo el ramal Ópera-Príncipe Pío) además de otras 3 de metro ligero son sus cifras. Pero... ¿sabías que se llegó a proyectar la línea 14 de metro?

Recorrido de la proyectada
línea 14 de Metro
Tras la apertura de Metrosur en 2003, que conectaba la red metropolitana con las ciudades de Alcorcón, Móstoles, Leganés, Getafe y Fuenlabrada, se elaboró el Plan 2003-2007, que pretendía la incorporación de nuevos municipios: Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares, Coslada, Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte.

Esta ampliación se llevó a cabo, y actualmente todos estos lugares cuentan con acceso a la red suburbana, estando comunicados con la capital.

Sin embargo, en la inauguración de algunas de ellas ocurrió algo extraño: varias estaciones que estaban siendo abiertas por primera vez en el norte de la línea 10 de metro, aparecían en los nuevos carteles informativos como nuevas estaciones de la inexistente línea 14, con un color azul aguamarina.

Ya antes se había especulado con la posibilidad de desdoblar la línea 10 de metro en el norte, creando las 10a y 10b.
Sin embargo, con este desliz, quedaba más que patente que la creación de la línea 14 estaba proyectada.

Pronto se modificaron los carteles (actualmente todas esas estaciones son parte de la 10). Sin embargo, el plan salió a la luz.

Se trataba de “quitarle” estaciones a la línea 10 a partir de Chamartín hacia el norte. Es allí donde comenzaría la nueva línea 14, pasando por Begoña, Fuencarral, Tres Olivos, Montecarmelo, una nueva parada llamada “Puerta del Norte”, Las Tablas, Ronda de la Comunicación, La Granja, La Moraleja, Marqués de la Valdavia, Manuel de Falla, Baunatal, Reyes Católicos y Hospital Infanta Sofía, es decir, casi exactamente un tramo completo de la actual línea 10.

Ésta, por su parte, continuaría su recorrido desde Chamartín hasta la proyectada “Operación Chamartín”, teniendo allí una parada, para finalizar en Puerta del Norte, con  conexión de nuevo con la 14.

A la izquierda, MetroNorte en la actualidad, mayo de 2015.
A la derecha, proyecto de Metronorte de haberse llevado  a cabo la creación de la línea 14

El número de la línea fue muy comentado en varios foros. Y es que, aunque bien es cierto que contando el Ramal Ópera-Príncipe Pío son 13 las existentes en la red madrileña, nunca se ha denominado a la misma como “línea 13”. Con lo que es más que probable que se saltara al número 14 simplemente por motivos de superstición.

Como decimos, tanto el número como el color fueron mostrados por error, pero aún hoy es posible adivinar la preparación de esta ampliación, puesto que al remodelar la parada de metro de Chamartín se crearon dos nuevos andenes, hoy aún sin uso, pero completamente equipados y con modernos accesos.

La mayor ventaja sería que tanto los vecinos de Alcobendas como los de San Sebastián de los Reyes podrían llegar a Chamartín sin necesidad de hacer trasbordo. Actualmente la línea 10, a pesar de cubrir estos municipios, requiere de un cambio de tren en Las Tablas para continuar con el recorrido.

Sea como fuere, el tiempo pasó y el proyecto no se llevó a cabo, presumiblemente por motivos económicos.
La línea 10 Puerta del Sur-Puerta del Norte y la 14 Chamartín-Hospital Infanta Sofía tendrán que esperar otros tiempos para ver su trayecto completado, aunque es más que probable que nunca se llegue a efectuar como estaba planeado... ¿o sí?

sábado, 2 de mayo de 2015

El Madrid que SÍ fue III. El frontón Beti-Jai

Hoy, 2 de mayo, se celebra el Día de la Comunidad de Madrid.

Y como lo prometido es deuda, por ser un día señalado en rojo en el calendario festivo madrileño, hoy traemos el tercer artículo de “El Madrid que SÍ fue”.

En esta ocasión viajamos en el tiempo hasta el siglo XIX. A finales de este siglo estaba en su máximo apogeo el deporte de la pelota vasca en Madrid. Es por lo que se construyeron en nuestra ciudad tres frontones: Jai Alai, Fiesta Alegre y Euskal Jai.

Frontón Beti-Jai. Cancha y gradas
El cuarto (posteriormente se crearon algunos más) se empezó a construir en 1893 con un presupuesto de 500.000 pesetas (poco más de 3.000 euros). El arquitecto Joaquín Rucoba (1844-1919), autor de obras como la Malagueta (la Plaza de Toros de Málaga) o el Ayuntamiento de Bilbao, fue el elegido para llevar a cabo esta tarea.

Se trataría de un frontón situado en uno de los barrios acomodados de Madrid, el de Chamberí, concretamente en el número 7 de la calle Marqués de Riscal, en un lugar no muy lejano a la actual estación de metro de Rubén Darío.

Fue inaugurado en la primavera de 1894 con el nombre de frontón Beti-Jai, que viene del euskera y quiere decir “Siempre fiesta”. Y es que era un templo a la fiesta del deporte en nuestra ciudad, antes de que el fútbol anulara casi por completo cualquier otro tipo de actividad física.

Imagen del frontón Beti-Jai en el año 1900.
A la izquierda se puede apreciar la fachada interior neomudéjar
La arquitectura del hierro, el neomudéjar del interior y el eclecticismo de la fachada principal fueron las señas de identidad de este frontón, el cual tenía una capacidad de 4.000 personas en su graderío.
No en vano, se encuentra en una parcela de 3.600 m2, y la superficie construida alcanza los 10.800 m2.

El graderío rodeaba una cancha de 67 metros de largo, formando un conjunto de planta semi-elíptica.

En 1919 se disputó el último partido del que se tiene constancia. Desde ese momento, el que había sido la meca de la pelota vasca en Madrid, pasó por muy diferentes etapas: fue comisaría durante la Guerra Civil, lugar de ensayo de bandas de música en los primeros años de la dictadura, taller de reparaciones de Citroën... 
Se dice que incluso fue usado como fábrica de aceitunas, almacén de cerveza, filmoteca, y viviendas dispuestas alrededor de la cancha en forma de corrala.
Pelota vasca en 1918 en el frontón Beti-Jai

En 1977 y 1991, el edificio optó a ser catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Desafortunadamente no lo consiguió en ese momento.

Por último, en los años 90 del siglo XX, el malogrado frontón fue abandonado.

En 2006, el edificio se incluyó en la Lista roja de patrimonio en peligro por su avanzado estado de abandono. Vecinos, deportistas como el pelotari Fernando Larumbe y arquitectos se unieron para tratar de salvar este histórico edificio.

En 2011 fue por fin declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid. Además, se encuentra protegido dentro del Conjunto Histórico de la Villa de Madrid.

Frontón Beti-Jai en la actualidad. agenciasinc.es
El arquitecto Antonio Lopera asegura que si este frontón estuviera en otra parte del mundo, sería lugar de peregrinación.
Y es que, a pesar del estado de abandono, aún se conserva toda la estructura original, las cuatro plantas del graderío, las escaleras de madera, las columnas y vigas de hierro forjado (algunas curvadas para dar inclinación a las gradas), los balcones con barandillas, e incluso restos de los frescos primitivos.

Se llegó a hablar con la UNESCO en relación a la posibilidad de declararlo Patrimonio de la Humanidad, lo cual no se descartó, siempre y cuando sea restaurado y recupere su uso original, la pelota.

Fachada neomudéjar del interior del frontón
en la actualidad
En los últimos años se convirtió en edificio okupado, y por otra parte, sus propietarios trataron de convertirlo en hotel. Esto no fue posible, ya que al ser BIC, la Ley de patrimonio lo protege ante posibles especuladores.

Hace tan sólo unos días, a finales de abril de 2015, este singular edificio ha pasado a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid por siete millones de euros. Ante unas inminentes elecciones municipales, es el nuevo equipo de gobierno municipal el que tendrá que decidir qué uso darle a este lugar.

“La Capilla Sixtina de la pelota”, “un exponente único de la arquitectura del hierro y, al mismo tiempo, de la edificación neomudéjar”, “el último frontón del siglo XIX de estas características sin ser reconstruido ni remodelado” son algunas de las alabanzas que ha recibido este frontón.

Incluso existe una plataforma ciudadana, “Salvemos el frontón Beti-Jai de Madrid”, que según su web “lucha por la conservación, rehabilitación y restauración del frontón”.

Esperemos que en un futuro no muy lejano podamos ver por fin recuperado este gran exponente del patrimonio de nuestra ciudad.