miércoles, 17 de febrero de 2016

Las Torres KIO de Ábalos y Herreros

Las Torres KIO son, posiblemente, los rascacielos más reconocibles de todo Madrid. Ahora es imposible imaginar el perfil de nuestra ciudad sin estas dos torres inclinadas, pero en un principio su fisionomía iba a ser considerablemente diferente.

Grabado del siglo XIX del monumento que sustituyó en 1838 
a la fuente original de la Castellana. Hoy el monumento se 
puede ver en el Parque de la Arganzuela, en Madrid Río. 
pasionpormadrid.blogspot.com.es
El Paseo de la Castellana es esa gran avenida que recorre la capital de norte a sur. Su origen se remonta a los siglos XVII y XVIII con el Paseo del Prado y el Paseo de Recoletos. Su prolongación hacia el norte, lo que hoy sería el comienzo del Paseo de la Castellana, vio la luz en 1834, con la denominación de Paseo de las Delicias de la Princesa, en honor a la futura reina Isabel II. Su trazado se correspondía al del antiguo cauce fluvial del arroyo de la Fuente Castellana, la cual manaba muy próxima a la actual plaza del Doctor Marañón.

En 1846 se pensó en la remodelación de este paseo, pero fue en 1857 cuando el Plan Castro, elaborado por el arquitecto, ingeniero y urbanista Carlos María de Castro (1810-1893), convirtió el eje Prado-Recoletos-Castellana en la principal avenida de la ciudad que vinculaba el norte con el sur.

Poco a poco la nobleza madrileña se fue asentando en palacetes en esta importante vía, algunos de los cuales aún sobreviven.
Ya en 1916, el arquitecto Núñez Granés (1859-1944) proyectó una ampliación de la Castellana hacia el norte en línea recta con cuatro plazas, comenzando por la plaza de Alfonso XIII (ver “El monumento a Alfonso XIII”).

Paseo de la Castellana en los años 50 del siglo XX.
En la parte inferior derecha se aprecia el Nuevo Estadio
Chamartín, hoy Santiago Bernabéu, y al final de la avenida
se intuye el depósito del Canal de Isabel II aún existente
en la Plaza de Castilla
En 1926 se aprobó una nueva prolongación de la avenida, basándose en el proyecto de Núñez Granés, finalmente con seis plazas y con una longitud total de más de 5 kilómetros, hasta el lugar donde estaba el Hipódromo de la Castellana, junto a la actual calle Raimundo Fernández Villaverde (Nuevos Ministerios).

Tras la Guerra Civil, en 1941 se plantea remodelar la avenida por encontrarse en muy mal estado. Se elabora así el Plan Bidagor (1941-1946), que vuelve a prolongar la vía.

Desde entonces no han dejado de construirse modernos rascacielos en esta zona, considerada como el área financiera de Madrid, especialmente en los complejos de AZCA y del CTBA.

En el post de hoy nos detenemos en el año 1986, cuando se planteó la creación de dos rascacielos en una de las plazas más septentrionales de la Castellana, la Plaza de Castilla.

Proyecto ganador para la Plaza de Castilla,
elaborado por Ábalos & Herreros.
marginalidadvertical.tumblr.com
Para ello se convocó un concurso en el que se requería el diseño de dos grandes edificios sobre dos pequeños solares simétricos que acogieran 120.000 metros cuadrados de actividades públicas y privadas.

Uno de los puntos que se mencionaba como imprescindible era el de la creación de parkings bajo estas dos moles, ya que habría que resolver de una manera eficaz el problema que se plantearía con respecto al tráfico.
Todo ello quedaría enmarcado en un conjunto que completaría al ya existente Monumento a Calvo Sotelo, en la misma plaza.

Fueron Iñaki Ábalos y Juan Herreros, asociados bajo la firma Ábalos & Herreros (1985-2008), los arquitectos que ganaron el mencionado concurso. 
Proyecto ganador para la Plaza de Castilla, 
elaborado por Ábalos & Herreros.
marginalidadvertical.tumblr.com
Lo que presentaron fue un conjunto de dos edificios simétricos que, según los propios artistas, desarrollaban tres proposiciones: la densidad como una oferta positiva, la estratificación como una alternativa a la segregación, y el rascacielos mixed-use como expresión política de la cultura contemporánea.

Como se ve en las imágenes, se planteaba una zona baja techada abierta al público, sobre la cual se ubicaría la base del edificio, que tendría diversos usos, y en un extremo de la misma se levantaría la parte de rascacielos, la cual estaría ocupada exclusivamente por oficinas.

Lo curioso del caso es que la construcción comenzó en el año 1989… pero no la del proyecto ganador. Se llevó a cabo la edificación de dos torres completamente diferentes, diseñadas por los arquitectos estadounidenses Philip Johnson y John Burgee, que parece que llamaron más la atención por su estética.
Proyecto ganador para la Plaza de Castilla, 
elaborado por Ábalos & Herreros.
marginalidadvertical.tumblr.com
Y no es para menos: se trataba de la construcción de los primeros rascacielos inclinados del mundo,  con una inclinación de 15º respecto a la vertical, y con 26 plantas y 114 metros de altura, rematada cada torre por un helipuerto.

Ábalos y Herreros, a pesar de haber ganado aquel concurso, vieron cómo en ese mismo lugar se levantaba un conjunto denominado Puerta de Europa. Sin embargo se quedó con el nombre de Torres KIO al estar promovidas por la empresa kuwaití KIO, Kuwait Investments Office, complejo que desde su finalización en 1996 se convirtió en un nuevo icono para Madrid.

Torres KÍO en plena construcción en los años 90 del siglo XX
La torre de la izquierda en dirección salida de Madrid es propiedad de Bankia, y se conoce como Puerta de Europa I, con un helipuerto pintado en color azul, para diferenciarlo de la torre gemela Puerta de Europa II, propiedad del grupo inmobiliario Realia, con un helipuerto pintado en rojo.

En el siglo XXI siguieron los cambios en la plaza, especialmente con la construcción del Obelisco de Calatrava, y con el perfil de las vecinas Cuatro Torres, que modifican sustancialmente la vista de las Torres KIO desde el monumento a Calvo Sotelo.

Sin duda, la elección de unas torres inclinadas para Madrid fue una decisión innovadora que hizo que esa plaza se convirtiera en una parada obligada en cualquier visita a la capital. Sin embargo, ¿crees que habría sido más acertada la edificación del proyecto ganador para la Plaza de Castilla?

miércoles, 3 de febrero de 2016

La macroestación de Abroñigal

Hasta el día de hoy, las estaciones de tren más importantes de Madrid son Atocha y Chamartín. Sin embargo, hace unos años se planteó la construcción de una macroestación que aunara las líneas ferroviarias más importantes de España: Abroñigal.

Estación de Atocha. Fachada de 1892
La estación de Atocha es la más histórica de nuestra ciudad. El llamado “Embarcadero de Atocha”, en un primer momento propiedad de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), fue inaugurado el 9 de febrero de 1851, durante el reinado de Isabel II, con motivo de la creación de la línea Madrid-Aranjuez. Se trataba de un lugar alejado del casco histórico, con lo cual se creyó que no habría problemas para ampliar la estación si era necesario, pero sin considerar que el volumen de pasajeros pudiera ser tan elevado como finalmente fue.

Desde entonces ese embarcadero no ha hecho más que crecer para dar cabida a todas las líneas que discurren por esta zona de la capital. En 1892 se inauguró una importante ampliación de la estación, pasando a llamarse Estación del Mediodía. En 1902 se adquirieron nuevos terrenos para una ampliación, y ya en 1917 no había espacio para incrementar su tamaño, con lo que el patio de maniobras tuvo que ubicarse en el municipio de Getafe.
En 1921 se inauguró la ampliación de la línea 1 de Metro de Madrid, que conectaba Atocha con el centro de la ciudad.

Estación de Delicias, hoy Museo del Ferrocarril
Debido a esta falta de espacio, se construyeron otras estaciones de tren que pudieran dar el servicio que Atocha no podía ofrecer: la estación de Delicias (1880), la del Norte, hoy Príncipe Pío (1882), y posteriormente la de Chamartín (primeras explanaciones en 1933, pero finalizada en 1967).

En 1941 desapareció la empresa MZA y se nacionalizó en RENFE, que pasó a ser la propietaria de la estación de Atocha.
Tras la construcción de la estación de Chamartín, se eliminó progresivamente el servicio de trenes en las estaciones de Delicias y del Norte, haciendo que Atocha y Chamartín fueran las únicas de Madrid para larga distancia.

Estación Puerta de Atocha, inaugurada en 1992
treneando.files.wordpress
El período 1985-1992 fue realmente importante para Atocha, ya que se remodeló para acoger la línea de Alta Velocidad (AVE) Madrid-Sevilla. Fue el arquitecto Rafael Moneo quien realizó las obras, transformando la antigua terminal en jardín botánico, y creando dos nuevas en unos terrenos adjuntos: por una parte, Puerta de Atocha, que acogería la nueva línea de alta velocidad, y por otra parte, Atocha Cercanías, para los trenes que discurren por las proximidades, todo ello en un gran intercambiador unido a la línea 1 de metro.

Pero al comienzo del siglo XXI, otro problema surgió: el imparable crecimiento de líneas de AVE, que ya no podían ser absorbidas por la recién estrenada Puerta de Atocha. Una nueva ampliación se antojaba difícil, y se volvía así a mostrar los problemas de espacio que tiene este gran intercambiador.

Fue entonces cuando cobró importancia una idea que ya había sido planteada a finales de los años 80: la construcción de una terminal de pasajeros cercana a Atocha que pudiera convertirse en la principal de la capital, la estación de Abroñigal.
Arroyo Abroñigal a la altura del puente de Ventas en 1930

La de Abroñigal es, desde su inauguración en 1974, una estación ferroviaria dedicada en exclusiva al tráfico de mercancías. Toma su nombre del arroyo Abroñigal, que nace en las inmediaciones de Chamartín y desemboca al sur de Atocha en el río Manzanares. Actualmente está soterrado prácticamente en su totalidad, pero da nombre al proyecto del que hoy hablamos.

Y es que la terminal de Abroñigal, gestionada por ADIF, al sudeste de la almendra central de Madrid, a tan solo 1 kilómetro de la estación de Atocha y junto a la vía de circunvalación M-30, en el número 84 de la calle Méndez Álvaro, es actualmente el mayor Centro Logístico de toda España: ubicado en una parcela de 300.000 metros cuadrados, dispone de  15 vías para el tratamiento de trenes de 700 metros de longitud máxima, posibilita el tratamiento de hasta 18 trenes al día en operaciones de carga y descarga, y cuenta con un aparcamiento de pesados para camiones y semirremolques con una superficie de 15.000 metros cuadrados.

Seguro que en alguna ocasión has podido ver estas instalaciones, ya sea desde la M-30 a la altura de Méndez Álvaro, o ya sea desde algún tren de Cercanías RENFE o de larga distancia que discurra junto a esta zona.
Estación de mercancías de Abroñigal
Y es que sus dimensiones son tan asombrosas que llaman la atención. Anteriormente su actividad era llevada a cabo en las estaciones de Peñuelas y Paseo Imperial.
En diciembre de 2014 fue bastante comentada la llegada del primer tren de mercancías directo entre China y España, el cual tenía como destino precisamente Abroñigal.

Ya vemos que su importancia es indudable, pero exclusiva al ámbito de las mercancías.
En los años 80 se propuso la creación de una gran estación de pasajeros en este mismo lugar, pero la idea se descartó hasta 2007.

Fue en enero de ese año cuando el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón rechazó una ampliación para Atocha y propuso la construcción de la macroestación de Abroñigal para descongestionar la primera. La cercanía de una a la otra sería una de las principales ventajas del plan.

Entrada al Centro Logístico Ferroviario de
Madrid-Abroñigal
Se planteaba un intercambiador que centralizaría metro, cercanías, ferrocarril de larga distancia y autobuses.
La Dirección General de Planteamiento Urbano del Ayuntamiento de Madrid proyectó 20 vías de alta velocidad en ancho internacional para Abroñigal, además de 4 vías de Cercanías para las líneas C3 (El Escorial – Aranjuez) y C4 (Parla – Alcobendas / Colmenar Viejo),

La línea 8 de metro se ampliaría para que pudiera dar servicio a esta terminal, y la línea 1 también modificaría su recorrido para pasar por allí.

Por su parte, la estación de autobuses jugaría un papel importante, con 60 dársenas para autobuses urbanos e interurbanos, y 83 para autobuses interregionales.
Sería, por tanto, más grande que la Estación Sur (Méndez Álvaro), y su construcción haría que Conde de Casal y Legazpi, que aún no estaban remodeladas, perdieran su actividad como estaciones de autobús.

Todo ello estaría rodeado por un parque que serviría de enlace entre el Forestal de Entrevías y el Parque Lineal del Manzanares.

En la primavera de ese 2007 había elecciones municipales y todo apuntaba a una nueva victoria de Gallardón. Sin embargo, en el partido de la oposición, Miguel Sebastián (PSOE), también apostaba por esa ampliación.

Estaciones de Abroñigal y Atocha en un mapa
Además, él proponía la construcción de 6.500 viviendas para jóvenes en la misma zona de Vallecas, para unir de una forma natural el sur con el centro de la ciudad. Se llegó a hablar de Abroñigal como “la ciudad de las oportunidades”.

La diferencia con respecto a la terminal ferroviaria de Gallardón es que Sebastián la concebía como un gran intercambiador de trenes de Cercanías y de larga distancia, pero no de AVE. En su lugar, se podría hacer parada de tranvías, uniendo así este proyecto a la propuesta que no prosperó de la que ya hablamos hace unos meses, “Un tranvía para Madrid”
Se plantearía un buen enlace con la vecina estación de Méndez Álvaro, así como zonas verdes y equipamientos culturales y sociales.

Tanto el Ministerio de Fomento como la Comunidad de Madrid rechazaron el primer proyecto, el de Alberto Ruiz-Gallardón, de trasladar la estación de AVE de Atocha a Abroñigal, o de hacer en esta estación una nueva parada para los trenes de alta velocidad.

Llegaron las elecciones y fue el equipo de Gallardón el que renovó mandato. Pero sin esa estación de AVE, el proyecto quedaría incompleto.
Última remodelación de la estación de Puerta de Atocha
por Rafael Moneo. adifaltavelocidad.es
Además, la llegada de otra línea de alta velocidad, la de Madrid-Valencia, que se inauguró en 2010, hizo que Atocha viera en sus instalaciones una nueva ampliación. Se trató de una gran obra que realizó una vez más Rafael Moneo y que convertía el vestíbulo de llegadas de los trenes de alta velocidad en una moderna construcción más similar a un aeropuerto que a un apeadero ferroviario.

Todo ello contribuyó a que la creación de una megaestación para pasajeros en Abroñigal quedara en el olvido, y por el momento no se haya vuelto a plantear su construcción.

Sin embargo, año tras año, el volumen de usuarios de la estación de Atocha sigue creciendo (hay un movimiento de 90 millones de pasajeros al año), con lo que no sería de extrañar que en un futuro no muy lejano se decida construir una nueva estación en Madrid, y, gracias a su cercanía con Atocha y al gran espacio que ocupa, ¿quién sabe si no volverá a surgir el nombre de Abroñigal en esa ocasión?

miércoles, 27 de enero de 2016

Centro deportivo de accesibilidad universal

Madrid, a pesar de distar mucho de ser una ciudad totalmente accesible para personas con algún tipo de discapacidad, es considerada una de las más preparadas del mundo.

No exageramos. Sin ir más lejos, Metro de Madrid, uno de los más avanzados y la segunda red más larga de metro de la Unión Europea con 324 kilómetros, cuenta con 1.694 escaleras mecánicas, seguida por Moscú con 598 y París con 504 (datos 2014).
También consta de 508 ascensores en el suburbano, muy por delante de la segunda ciudad, Nueva York, con 196 ascensores, y Londres, 150.

"Parque plegado", proyecto ganador para el
Centro Deportivo de Accesibilidad Universal.
Imagen diurna del proyecto
www.mecanismo.es
Para seguir en esta línea de ciudad accesible, en 2008 se proyectó la construcción de un gran polideportivo en el distrito de Hortaleza que estuviera adaptado para todas las personas, el llamado Centro Deportivo de Accesibilidad Universal.

Durante ese año, Madrid se encontraba sumergida en la carrera olímpica a los Juegos de 2016, proyecto del que hablaremos en un futuro post y que encontró su triste desenlace en 2009.
Una de las bazas de la capital española para llevarse los JJOO era precisamente la accesibilidad. Por ese motivo, se planeó la construcción de un gran centro en el que pudieran practicar las diversas modalidades de deportes paralímpicos.

La ubicación de este recinto era indiscutible: si se quería que los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) se percataran de la apuesta de Madrid por los Juegos Paralímpicos, la situación de este centro tendría que ser la calle de Arequipa, junto a la glorieta y estación de metro de Mar de Cristal, muy próxima en la línea 8 al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, y aún más a la Feria de Madrid IFEMA. Y es que es en este lugar en el que se encuentra la sede del Comité Olímpico Español (COE), lo que acercaba la implicación de los miembros del comité a la idea de unos Juegos accesibles para todos.
Uno de los proyectos descartados para el
Centro Deportivo de Accesibilidad Universal
www.lopezamor.com

El 16 de julio de 2008, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y la presidenta del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Paloma Sobrini, firmaron un convenio para la creación del mencionado Centro Deportivo de Accesibilidad Universal en el distrito de Hortaleza.

La parcela, de casi 12.000 metros cuadrados, albergaría por una parte modalidades deportivas para las que otras instalaciones presentaban dificultades, y por otra acogería un Centro de Recuperación y Rehabilitación con tratamientos específicos para personas que hubieran sufrido algún tipo de lesión, algo demandado, especialmente, por deportistas de las federaciones de discapacitados, y que estaría gestionado por el Comité Paralímpico Español.

WWW. Segundo ganador del concurso de ideas para el
Centro Deportivo de Accesibilidad Universal
www.pesquerayasociados.com
La infraestructura se dividiría en un área deportiva cubierta, otra al aire libre, aparcamiento, servicios técnicos… Todo lo necesario para un espacio de estas características.

Para su construcción se convocó un concurso de ideas. Los trabajos se presentaron en octubre de ese mismo año… 75 propuestas candidatas, más de lo que se esperaba en un primer momento.

Proyecto "A Mariposa"
www.pyoarquitectos
Fue en noviembre de 2008 cuando el Jurado, presidido por Ruiz-Gallardón, y en el que se encontraban miembros del Ayuntamiento de Madrid, del COAM, del Comité Paralímpico Español, de la ONCE, y dos importantes arquitectos, emitió su fallo. Se trató de atender fundamentalmente a cuestiones de coherencia constructiva, funcionalidad, sostenibilidad medioambiental, criterios espaciales, y organización racional del tráfico rodado y peatones.  

Proyecto "Te conocí jugando en la montaña",
mención especial del concurso de ideas.
Muchos fueron los proyectos que recibieron elogios del jurado. “A Mariposa” llamó la atención al presentar una única pieza surgida de variaciones geométricas como una mariposa en pleno vuelo.

“Te conocí jugando a la montaña” fue uno de los que recibieron mención especial. Éste era un plan que concebía la infraestructura como un espacio fundamentalmente ligado a la naturaleza, incluso con pabellones en montañas artificiales, sobre los que se pudiera “pasear por el bosque”. El envolvente exterior y el plan interior de cerramiento caracterizaban la idea.

“WWW”, de Jesús Ulargui y Eduardo Pesquera, obtuvo el segundo lugar, otorgando el protagonismo a las áreas exteriores del recinto.
"Parque plegado", proyecto ganador para el
Centro Deportivo de Accesibilidad Universal.
Edificio visto desde la calle
www.mecanismo.es

Sin embargo, los arquitectos Lourdes Carretero, Iván Carbajosa y Manuel Neira fueron los que se hicieron con la victoria con su propuesta “Parque plegado”.

Como su nombre indica, el proyecto presentaba esta instalación pionera como un polideportivo con planos inclinados. Esto haría que la funcionalidad de la estructura primara al unir todas las partes con rampas, como, por ejemplo, la estación de metro con la entrada al centro deportivo.

"Parque plegado", proyecto ganador para el
Centro Deportivo de Accesibilidad Universal.
Imagen nocturna del proyecto
www.mecanismo.es
El acceso a las pistas se haría mediante “una red envolvente, viva y cambiante”, con vistas desde el exterior y luz natural.
El visitante sería así invitado a descubrir el edificio, en el que encontraría diferentes espacios dentro de este polideportivo, así como una piscina.

El proyecto fue aprobado, y se construiría en 24 meses, siempre y cuando Madrid se hiciera con los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016, algo que no sucedió, con lo que este ambicioso centro deportivo tuvo que quedarse en una bonita idea de convertir a Madrid en una ciudad un poco más accesible.

miércoles, 20 de enero de 2016

Las Puertas de Alcalá que no fueron

La Puerta de Alcalá es ese gran símbolo de Madrid sin el cual no se puede entender la ciudad, es uno de los monumentos emblemáticos que cualquier persona que visite la capital debe contemplar. Sin embargo… ¿conoces los proyectos alternativos para la Puerta de Alcalá?

Hoy es un día importante para nuestra ciudad.
Por una parte, esta mañana ha comenzado FITUR, la segunda Feria Internacional de Turismo más importante del mundo, que cuenta ya con una experiencia de 36 ediciones.

Carlos III (1716 - 1788), retratado por
Antonio Rafael Mengs
Pero además hoy, 20 de enero de 2016, se celebra el 300 aniversario del nacimiento de “el mejor alcalde de Madrid”, el rey Carlos III que, desde su nacimiento en 1716 hasta su muerte en 1788 trató de embellecer la fisionomía de la capital con grandes avenidas, una buena red de alcantarillado, uso de adoquines, hospitales públicos como el de San Carlos (hoy Museo Reina Sofía), servicios de recogida de basura y de alumbrado, y monumentos tan emblemáticos como las fuentes de Cibeles, Apolo y Neptuno, el edificio del Museo del Prado, el Real Observatorio, o el Real Jardín Botánico.

El monarca, de la dinastía de los Borbones, hijo de Felipe V y padre de Carlos IV, no cesó en su empeño de acercar la cultura a la sociedad española. Por ello en Madrid celebramos este 2016 como un año especial, y de hecho, el Palacio Real, que tuvo como primer habitante precisamente a este rey, ya le rindió homenaje durante la Navidad decorando su famoso belén napolitano con copias de edificios relacionados con el ambiente culto de Carlos III.

En “El Madrid que no fue”, como no puede ser de otra manera, también recordamos a tan importante rey, y por ello en el post de hoy traemos la historia de uno de los monumentos más recordados del Borbón y, a su vez, uno de los más emblemáticos de la capital: la Puerta de Alcalá.

Para entender la historia de tan relevante monumento, nos tenemos que remontar a la época de los Austrias.
Antigua Puerta de Alcalá,
derribada en 1764
Parece ser que en 1599, el rey Felipe III había mandado construir una puerta que conmemorara la entrada de su esposa, Margarita de Austria, en la ciudad. De estilo barroco y hecha en ladrillo, estaba localizada en lo que hoy es calle Alfonso XI, a mitad de camino entre la fuente de Cibeles y la actual Puerta de Alcalá.
Aquella construcción estaba situada en el camino a la localidad de Alcalá de Henares, un real camino que posteriormente continuaba hacia Aragón, Cataluña y Francia. Por este motivo se comenzó a llamar Puerta de Alcalá.

Felipe IV, el sucesor de Felipe III, construyó una cerca que rodeó Madrid entre 1625 y 1868 con fines estrictamente fiscales. No consideró necesario trasladar la entrada construida por su padre, con lo que pasó a formar parte de la cerca de Felipe IV.

Otras fuentes afirman que en realidad esta puerta de la ciudad no se creó hasta 1636 o 1639.

Sea como fuere, lo cierto es que el monumento se mantuvo en pie durante muchos años y los reinados de Carlos II, Felipe V, Luis I y Fernando VI. 

A la muerte de Fernando VI, "el mejor Alcalde" comenzó su mandato: Carlos III entró en Madrid como rey de España el 9 de diciembre de 1759 bajo una intensa lluvia. Se dice que aquel día vio la Puerta de Alcalá y no le agradó. Ya desde aquel día, este ilustre personaje quiso convertir a Madrid en una ciudad monumental.

Fue poco después, en 1764, cuando decidió derribar aquella puerta con el fin de ensanchar la calle de Alcalá. Su objetivo, además de la construcción de una avenida magna, era la creación de una gran entrada para la capital de España, que mostrara el esplendor de la ciudad y del reino.

Hacia 1769, el monarca encargó el diseño de este monumento a los tres arquitectos más importantes de esta época.

En primer lugar, José de Hermosilla (1715-1776), arquitecto e ingeniero, diseñó un trazado para la nueva puerta. Su opinión era muy tomada en cuenta, ya que precisamente en ese periodo (1767-1784), se encontraba en pleno proyecto de ordenación del Salón del Prado, que posteriormente se vería culminado con las fuentes  de Ventura Rodríguez: la de la Alcachofa, las Cuatro Fuentes, la de Neptuno, la de Apolo y la de Cibeles. Sin embargo el proyecto de Hermosilla pronto se descartó, quizás para que artista pudiera seguir centrado en el Salón del Prado.

Dos de los cinco proyectos de Ventura Rodríguez
para la Puerta de Alcalá (1769)
Fue Buenaventura Rodríguez Tizón, más conocido como Ventura Rodríguez (1717-1785) el segundo de los arquitectos que preparó algunos diseños para la que sería la nueva Puerta de Alcalá.

Concretamente, diseñó cinco proyectos que, fechados a 16 de mayo de 1769, aún se conservan en el Museo de Historia de Madrid. Los cinco eran de una enorme calidad, y su experiencia era más que notoria en estos trazos. Se trataba en general de arcos triunfales con semicolumnas toscanas. Todos tenían cinco vanos, presentando tres de medio punto en el centro para carruajes, y dos adintelados menores en los extremos para peatones.

Los restantes tres de los cinco proyectos de
Ventura Rodríguez 
para la Puerta de Alcalá (1769)
Lamentablemente, Ventura Rodríguez tuvo la “mala suerte” de coexistir, en primer lugar, con Juan de Villanueva (1739-1811), considerado como máximo exponente de la arquitectura neoclásica en España, y en segundo lugar, con Francesco Sabatini (1722-1797), artista italiano que trabajó para la Casa Real de España. Tanto Ventura Rodríguez como Sabatini cabalgaron entre el barroco y el neoclásico. Sin embargo, poco a poco parece que Sabatini le fue quitando el puesto a Ventura en los grandes proyectos reales. Un ejemplo de esto puede ser el caso de “El proyecto de Ventura Rodríguez para San Francisco el Grande”, que nunca llegó a ver la luz.

Francesco Sabatini (1722 - 1797)
Con la Puerta de Alcalá ocurrió algo similar. Y es que, como decimos, los cinco proyectos de Ventura eran más que interesantes, pero el tercero de los arquitectos que presentó sus diseños al rey fue precisamente Francesco Sabatini.

En su caso fueron dos los proyectos realizados, ambos soberbios y de una grandiosidad indiscutible, siendo de los más relevantes de toda la arquitectura europea del XVIII.

Igualmente concebidas como arcos triunfales, se trataba de dos puertas tardobarrocas clasicistas que se diferenciaban, fundamentalmente, en que una se componía de cinco vanos (tres para carruajes y dos para peatones), y la otra solo constaba de cuatro.

Parece ser que Carlos III no tuvo ninguna duda, y eligió el proyecto de Sabatini. Sin embargo… ¿cuál de los dos diseños?

Los dos proyectos de Francesco Sabatini
realizados para la Puerta de Alcalá (1769)
Se dice que el monarca, sin darse cuenta, aprobó ambos diseños, quizás ante la imposibilidad de seleccionar uno en detrimento del otro, con lo que Sabatini se encontró ante la difícil tarea de mostrarle al rey su error, algo que le podía costar la pérdida del favor real que gozaba por aquel entonces.
El astuto arquitecto decidió, por tanto, realizar ambos diseños en el mismo monumento. Modificó sus dos arcos triunfales originales con el fin de poder plasmarlos en la misma puerta, algo que realizó magistralmente, y motivo por el cual hoy en día podemos disfrutar de dos Puertas de Alcalá diferentes, una cada lado del monumento.

Construida en estilo neoclásico, se finalizó en 1778, y se consideró desde el primer momento uno de los símbolos de la Ilustración en España, una monumental entrada a la capital que no ha perdido importancia desde entonces.
Como decimos, la de Alcalá se usó realmente como puerta de la cerca de Carlos IV. Cuando aquel muro desapareció, la Puerta perdió su uso de entrada a la ciudad, pero se siguió manteniendo como uno de los iconos de Madrid.
                                                                                                       
El lado oeste es el considerado como interior, ya que es el que mira hacia el casco histórico de la ciudad, el que veían los madrileños cuando partían de la ciudad, y por su parte, la fachada este es la exterior, la que recibía a los viajeros.

Puerta de Alcalá
En primer lugar, la fachada este (la exterior),
y en segundo lugar, la fachada oeste (interior)
Los motivos que adornan la parte exterior son, sobre los tres arcos de medio punto, unos mascarones con formas de sátiros, espíritus de los bosques en la Antigua Grecia, ya que junto a los motivos florales de los arcos adintelados de los extremos, se consideraban un símbolo de fertilidad. Así, todo el que entraba en la ciudad veía símbolos de fecundidad bajo el escudo real del frontón de la puerta, sostenido por la Fama y ayudado por un niño, tratando de mostrar al visitante la fertilidad del Rey de España.

Por su parte, el lado interior, sobre los tres arcos principales se ven unas cabezas de leones que simbolizan la lealtad hacia la monarquía, haciendo que todo el que abandonara la capital lo hiciera recordando que, aunque fuera a otros puntos del reino, la lealtad al monarca estaba por encima de todo. Los tarjetones de los extremos muestran cornucopias, símbolo de abundancia, y por último, rematando la fachada, armas y escudos que parecen torsos recostados hablando del esfuerzo pacificador del rey.

Un conjunto indiscutiblemente soberbio, que echó por tierra los planes de José de Hermosilla y, por supuesto, de Ventura Rodríguez de hacerse cargo del proyecto.

¿Conocías estos diseños no realizados de la Puerta de Alcalá? ¿Crees justa la victoria de Sabatini en este caso?

miércoles, 13 de enero de 2016

El Madrid que SÍ fue X. El Asilo de Santa Cristina

Tras una breve pausa vacacional, “El Madrid que no fue” vuelve hoy con más fuerza que nunca, y para inaugurar este 2016 traemos un nuevo artículo de “El Madrid que SÍ fue”.

Proyecto de Belmás y Mathet para un nuevo asilo
En este caso hablaremos de una de las zonas de Madrid que más ha cambiado con el paso de los años: la de Moncloa. Y es que donde hoy conocemos monumentos tales como el Cuartel General del Ejército del Aire (antiguo Ministerio del Aire), el Arco de la Victoria, el Museo de América o el Faro de Moncloa, hace no mucho tiempo existían otros edificios no menos importantes.

Hoy comenzaremos por uno de los más peculiares: el Asilo de Santa Cristina.

El alcalde de Madrid, Alberto Aguilera y Velasco (1842-1913) fue uno de los responsables del aspecto que presentaba el área de la Moncloa a principios del siglo XX. Y es que fue él quien promovió en 1906 el trazado de un lugar de paseo y descanso en las inmediaciones del Palacio de la Moncloa, lo que hoy conocemos como Parque del Oeste.

Asilo de Santa Cristina. Pabellones
Su alcaldía de Madrid fue intermitente entre 1901 y 1910. Sin embargo, su propuesta de creación de un asilo llegó a finales del siglo XIX, cuando era Gobernador de Madrid.

El terreno de la Moncloa fue el elegido para la ubicación de un nuevo asilo en la ciudad, ya que se trataba de un amplio lugar en el que se podría disponer este gran centro.
El complejo y sus treinta pabellones fueron diseñados por los arquitectos Mariano Belmás Estrada y Miguel Mathet y Coloma.

Las obras se comenzaron en 1894 y se finalizaron en abril de 1895, momento en que se inauguró el asilo.

Capilla del Asilo de Santa Cristina
El establecimiento benéfico necesitaba tal número de pabellones para poder dar cobijo a niños, mujeres, hombres y ancianos, así como aulas de talleres para adultos, escuelas para niños, dormitorios, lavadores, secaderos y almacenes, todo ello rodeado por jardines y paseos arbolados. Además, en el centro se situó una bella iglesia de aire colonial, con lo que se trataba de una auténtica pequeña ciudad para los necesitados. En esta última capilla se colocaría, entre otros monumentos, una imagen de la Inmaculada Concepción en piedra, que después se conocería como Virgen Blanca.
Comedor del Asilo de Santa Cristina

Se decidió que fueran las Hermanas de la Caridad quienes atendieran a los necesitados que acudieran el centro, el cual se consagró bajo la advocación de Santa Cristina en homenaje a la reina de España María Cristina de Habsburgo-Lorena, segunda esposa del rey Alfonso XII y regente del país en nombre de su hijo Alfonso XIII de 1885 a 1902.

El asilo fue cobrando importancia con el paso de los años, y fue durante la primera década del siglo XX cuando recibió una gran afluencia, atendiendo a setecientas personas diarias. Teniendo en cuenta que en 1900 Madrid contaba con poco más de 575.000 habitantes,  se trataba de un alto número de necesitados los que recibían cobijo en este lugar.

Asilo de Santa Cristina en plena guerra. madridantiguo.es

En 1927 se proyectó junto a este complejo la Ciudad Universitaria, cuya inauguración estaba prevista en 1936. Sin embargo, el comienzo de la Guerra Civil hizo que se truncaran los planes. La batalla de la Ciudad Universitaria, del 15 al 23 de noviembre de 1936,  fue una de las más cruentas de la contienda. Además de las vidas que se perdieron, muchos de los edificios de la zona quedaron destrozados.



Aspecto de la capilla del Asilo
de Santa Cristina en 1937
madrid1936.es
El 15 de noviembre, las tropas sublevadas del General Varela entraron por el Puente de los Franceses a Madrid. El bando republicano usó en primer lugar el asilo como refugio: residencia y lugar de combate. Sin embargo,  tan solo dos días más tarde, el 17 de noviembre, las tropas sublevadas ocuparon el asilo y atacaron el Hospital Clínico de San Carlos. El intenso bombardeo de los días 18 y 19 fue el que más dañó la zona.

El Parque del Oeste tuvo que ser reconstruido tras la Guerra, así como el Hospital Clínico. Sin embargo, no corrió la misma suerte el asilo de Santa Cristina. Los daños habían sido tan profundos que no se podía plantear una reconstrucción, con lo que se decidió derribar lo poco que quedaba en pie.

Ya en la época de posguerra, unos niños encontraron entre los escombros una figura que bien podría considerarse un símbolo de aquel importante asilo: la figura de la Inmaculada Concepción que anteriormente presidía la capilla del complejo, la llamada Virgen Blanca debido al color de la piedra con la que estaba realizada. La figura se colocó en el descampado que había dejado la demolición del asilo. Los estragos de la contienda se podían apreciar, especialmente, en las manos y los pies de la figura.

Templete de la Inmaculada Concepción
En 1954 se construyó un templete  que protegiera esta figura, aunque la inscripción actual bajo la misma data de 1959, y es este monumento el que aún hoy en día nos recuerda la existencia de aquella gran construcción. Su situación entre el Hospital Clínico y el Museo de América en una gran explanada que se conoce como Parque de la Virgen Blanca es la que ocupaba el antiguo asilo de Santa Cristina.

Un triste final para un interesante proyecto que, a pesar de su importancia, desapareció de las calles de Madrid por esa contienda que tanta factura le pasó a nuestra ciudad.