miércoles, 28 de octubre de 2015

Réplica del Templete de la Red de San Luis

Tal día como ayer, un 27 de octubre pero de 1945, fallecía en nuestra ciudad uno de los arquitectos y urbanistas más importantes para Madrid: Antonio Palacios. Por este motivo hemos decidido hacerle un pequeño homenaje recordando una de sus obras más añoradas de Madrid, que a punto estuvo de ser reconstruida: el Templete de la Red de San Luis.

Palacios, a pesar de ser todo un símbolo en la capital, era madrileño de adopción. Nacía en 1876 en Porriño, Pontevedra, municipio que va a cobrar importancia en este artículo. Sin embargo, se convirtió casi en una imagen del Metro de Madrid a partir de 1917 al ser el encargado de diseñar el interior de las primeras estaciones construidas, así como de organizar accesos, e incluso fue el creador del célebre logotipo de Metro en forma de rombo.
Templete de la Red de San Luis
Aún hoy en día se puede ver algo de este original diseño en estaciones como la de Bilbao, en la parte de la línea 1, o en la clausurada de Chamberí, hoy centro de interpretación del Metro (Andén 0).

En 1919, junto con la inauguración del Metro de Madrid por Alfonso XIII, se abría un templete en la Gran Vía cuya construcción había finalizado un año antes. Se trataba del acceso principal a la estación de metro de  Gran Vía, en la intersección entre la calle de la Montera y la propia Gran Vía, el espacio conocido como Red de San Luis. De hecho, en aquel entonces la estación se llamaba “Red de San Luis”.

El acceso albergaba un ascensor que comenzó a prestar servicio el 18 de noviembre de 1920. Sin embargo, su uso no era gratuito, algo impensable en la actualidad. Al igual que hoy tenemos una amplia variedad de billetes (sencillo, combinado, 10 viajes…), en aquel entonces existía el llamado “billete de ascensor”, que permitía su utilización por un coste adicional de 5 céntimos de peseta.
Posteriormente se añadió otro elevador, y parece el templete llegó a dar servicio a unos 30.000 pasajeros al día.

Templete de la Red de San Luis con la calle de la
Montera al fondo. Años 50 del siglo XX
El mismo, a pesar de estar realizado en granito, material tan visible en las calles de Madrid, tenía una marquesina de cristal y hierro para proteger a los usuarios de Metro de las inclemencias del tiempo mientras esperaban al ascensor. Su planta rectangular y su influencia art decó hicieron que se convirtiera pronto en un símbolo de la plaza y del suburbano.
La entrada se hacía por la zona más cercana a la Gran Vía, mientras que la salida era por un arco de medio punto hacia la calle de la Montera. Por este motivo, la parte del monumento orientada a Montera no estaba cubierta por la marquesina.

Templete de la Puerta del Sol
No se trataba del único templete de la capital. En la vecina Puerta del Sol existía otro que hacía las mismas funciones, e igualmente construido por Antonio Palacios. Su marquesina, en plano horizontal a diferencia de la de la Red de San Luis, que estaba inclinada, era uno de los elementos más reconocibles de la céntrica plaza madrileña.

En 1933, una orden de la Dirección General de Ferrocarriles decretó el desmantelamiento de ambos templetes. Por una parte se desinstaló el de la Puerta del Sol, pero por otra, tras una entrevista entre el Ministro de Fomento y Miguel Otamendi (ingeniero considerado como uno de los impulsores del Metro de Madrid), se decidió mantener el de la Red de San Luis, añadiendo el segundo ascensor antes comentado.

Con motivo de nuevos accesos a la estación de Metro, el 6 de diciembre de 1969, el Templete de Gran Vía dejó de dar servicio, y un año más tarde el alcalde Carlos Arias Navarro ordenó su desmantelamiento, una triste decisión para nuestra ciudad.

Templete de la Red de San Luis en Porriño, Pontevedra.
Fotografía de la Mancomunidade da
Área Intermunicipal de Vigo
Poco después, en 1971, el monumento fue donado a la localidad de Porriño, municipio natal de nuestro célebre arquitecto. A pesar de no conservar todos los elementos (la marquesina desapareció), es aún posible contemplar este importante icono en un parque público del mencionado pueblo pontevedrés.

Pero la historia no acaba aquí. Este artículo es de “El Madrid que no fue”, así que de hecho, la parte que nos interesa es la que comienza ahora.

En ese lugar, entre 1832 y 1868 se había ubicado la Fuente de los Galápagos, inaugurada para conmemorar la jura como princesa de Asturias de la que sería Isabel II, y ubicada hoy en el Parque del Retiro.
A finales de los años 90 del siglo XX, lo que había en la Red de San Luis era una fuente con esculturas de aves que movían sus alas, pero que fue modificada con el paso de los años y los grupos escultóricos se eliminaron, con lo que la fuente carecía de interés.

Fuente de la Red de San Luis, construida en 1972.
En la fotografía, aún se aprecian las esculturas de aves
que después se eliminaron.
Es por ello que se decidió volver a instalar el Templete en el lugar original. El Ayuntamiento de Madrid se puso en contacto con el de Porriño para recuperar la donación… pero el municipio gallego se negó, al haber recibido ese monumento como un regalo. De hecho, ya se había convertido en un elemento importante de la localidad, recordando así a su ilustre vecino.
Las negociaciones no llegaron a buen puerto, y Porriño no permitió la vuelta del Templete a Madrid.

Años más tarde, en septiembre de 2008, el entonces alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció la remodelación del entorno Montera-Fuencarral. Comenzaba así en 2009 la peatonalización parcial de la calle Fuencarral (desde la calle Hernán Cortés hasta la Gran Vía) y de la Red de San Luis, para dar así continuidad a la zona peatonal de la calle de la Montera. Ambas se unirían por un gran paso de cebra que atravesaría la mencionada Gran Vía.

Sin embargo, de lo que más se habló de esa futura remodelación, fue de un elemento que se prometía volvería a las calles de Madrid: el Templete de Antonio Palacios. Puesto que el original estaba destinado a no abandonar Galicia, Gallardón anunció la reconstrucción de uno que, a imagen del original, se convirtiera en un auténtico símbolo. Una réplica que haría justicia a un lugar que había sido maltratado con el paso del tiempo.

Proyecto del Ayuntamiento de Madrid para la
peatonalización de la Red de San Luis, con la
construcción de la réplica del Templete
La pregunta era obvia: ¿para qué serviría este nuevo monumento? Y es que los accesos a la estación de metro Gran Vía eran ya numerosos, con lo que no era necesario uno más. Se barajaron dos opciones.
Por una parte, este icono se convertiría en Taquilla Último Minuto. Es posible que la existente en ese momento en la vecina plaza del Carmen se hubiera trasladado a este nuevo espacio, para vender entradas de teatro a última hora a un precio inferior al habitual.
Por otra parte, se planteó la utilización de este lugar como nueva Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, añadiéndose a las múltiples ya existentes (Plaza Mayor, Callao, Cibeles, Paseo del Arte…).

Los vecinos, principales afectados por esta reconstrucción, se mostraron mayoritariamente partidarios a esta réplica, que vendría a sustituir esa original que aún muchos recordaban.

Red de San Luis en la actualidad tras la peatonalización
Durante ese mismo 2009 acabaron las obras de peatonalización. Montera y Fuencarral cambiaban su aspecto para hacerlo más amable con el entorno, y se inauguraba por fin la nueva Red de San Luis con un nuevo elemento… un olivo. Increíblemente, el Ayuntamiento de Madrid modificó su idea original de construir una réplica del Templete de Antonio Palacios para plantar un olivo en el lugar en que se había ubicado el original y las fuentes ya mencionadas.

El Consistorio madrileño alegó que la reconstrucción de la réplica del Templete no había sido más que una idea, no una promesa en firme, y que las arcas de la ciudad no pasaban por su mejor momento. Además, la comisión de patrimonio denegó la recreación al no admitir la reproducción de obras antiguas, algo que causó la indignación de más de un madrileño en aquel momento.

Antonio Palacios se quedó, por tanto, sin su pequeño homenaje, y la zona tendrá que esperar para poder ver cumplido su sueño de tener de nuevo aquel símbolo del Metro de Madrid. Otro proyecto fallido en este “Madrid que no fue”.

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