jueves, 1 de octubre de 2015

El Madrid que SÍ fue VII. El Palacio de Hielo y del Automóvil

Hoy es 1 de octubre de 2015… ¡¡y “El Madrid que no fue” cumple su primer año!! Aunque el proyecto comenzó a andar en septiembre de 2014, fue el 1 de octubre cuando publicamos el primer artículo, “Madrid, puerto de mar”.

Parte de una de las acciones que se pusieron a la venta en
1921 para la construcción del Palacio. todocoleccion.net
Para celebrarlo, traemos una nueva entrega de la sección especial de “El Madrid que SÍ fue”.

En este séptimo post de este apartado, hemos elegido un tema que consideramos de los más atractivos de nuestra ciudad, y a la vez uno de los más desconocidos. Se trata del Palacio de Hielo y del Automóvil, un auténtico centro de ocio que se situaba en el centro de Madrid.

Corría el año 1920. En la metrópoli existían numerosos lugares de recreo para los madrileños, como el Hipódromo de la Zarzuela o, hasta un año antes, el Frontón Beti-Jai. Sin embargo, no existía un espacio que emulara a otras grandes capitales europeas en que se pudiera bailar, patinar sobre hielo, ver diferentes exposiciones, o simplemente servir de encuentro para los ciudadanos.

Es por lo que durante ese año comenzaron las obras para la construcción de un gran edificio en la calle del Duque de Medinaceli, en la parte trasera del Hotel Palace, muy cerca de la actual basílica de Jesús de Medinaceli.

Palacio de Hielo y del Automóvil en 1922.
Revista Nuevo Mundo
Fue el empresario hostelero belga Georges Marquet, propietario de numerosos hoteles en toda Europa, quien se lanzó a tal aventura. El mismo era ya por aquel entonces el propietario del hotel Ritz de Madrid y el ya mencionado Palace. Sin embargo, la iniciativa fue del presidente del Hockey Club de San Sebastián.

Los arquitectos Fernando García Mercadal y Gabriel Abreu Barreda fueron los encargados de llevar a cabo tan singular construcción, aunque se trataba de un arreglo del proyecto del arquitecto belga Edmond De Lune, el cual había ganado previamente un concurso con tal fin. Se trataría de un gran edificio construido en hormigón armado, lo que constituía una auténtica novedad para la ciudad de Madrid.

La espectacular fachada de 85 metros de longitud y de estilo renacimiento francés recibiría a los visitantes, los cuales serían miembros de las familias más selectas y acaudaladas de la capital. Los mismos, atravesarían una de las tres puertas con marquesinas de hierro y cristal para acceder al gran vestíbulo. Se trataría de un espacio elitista en que se diera cita la alta sociedad.
Visita de Alfonso XIII al Palacio de Hielo y del Automóvil
Revista Nuevo Mundo

El 30 de octubre de 1922, tan solo 2 años después del inicio de las obras, el rey Alfonso XIII inauguraba las flamantes instalaciones en un gran evento con exhibición incluida en la que participaron campeones de patinaje artístico sobre hielo de Bélgica y Francia.
Estos deportistas fueron los primeros en utilizar esta pista de hielo artificial, la cual se situaba en la planta baja y tenía unas dimensiones de 55x28, más que aptas para la práctica tanto del patinaje como del hockey.



Pista de hielo artificial del Palacio. Revista Nuevo Mundo, 1922
Alrededor de la pista central y en dos plantas se podría contemplar a los patinadores desde una galería con mesas. Pero un poco más lejos de la pista, lujosos salones asombraban al visitante, el cual se perdía por el bosque de columnas existente.

Un salón de escritorio y lectura, un restaurante, un gran salón de fiestas estilo Luis XVI, vestuarios, tocador, una sala de fumar, un guardarropa… acompañaban a este llamado Palacio de Hielo, el cual se ubicaba en la parte inferior del edificio.

Salón del Automóvil en 1924,
en el Palacio de Hielo y del Automóvil
Y es que en la parte superior se ubicó el Palacio del Automóvil, una gran exposición de vehículos que hacía las delicias de aficionados, expertos, o simplemente curiosos.

En 1923, la primera competición de liga de Hockey Español se disputó en este espacio entre el Real Club Puerta de Hierro y el Club Alpino Español.

Pero pronto llegó el ocaso de esta gran construcción. Y es que cuando se edificó este monumento, en Madrid había numerosos exiliados de las más altas clases europeas que habían huido de sus países durante la I Guerra Mundial, la entonces llamada Gran Guerra (1914-1918), en la que España permaneció neutral. Pero, a medida que estos inmigrantes volvían a sus lugares de origen, el Palacio de Hielo y del Automóvil perdía clientes.

Por este motivo, en 1926 cerró definitivamente este gran espacio, solamente 4 años después de su flamante inauguración.

Entre 1928 y 1929, el inmueble fue adquirido por el Estado, y el arquitecto Pedro Muguruza Otaño, a quien hemos mencionado ya en algunos artículos, recibió la tarea de restaurarlo. Se pensó en diferentes funciones para este edificio, pero en 1936 comenzó la Guerra Civil y aún no se le había encontrado ninguna utilidad. Finalmente, se decidió que lo mejor sería su uso como Centro de Estudios Históricos y Junta de Ampliación de Estudios.
El dibujante Antonio Mingote daba su particular
versión del incendio del CSIC en 1978. ABC

No obstante, tras la Guerra Civil, el antiguo Palacio de Hielo y del Automóvil pasa de Centro de Estudios Históricos a convertirse en sede del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
En 1948, el afamado arquitecto Miguel Fisac construye en el interior del edificio una librería para vender las publicaciones del CSIC.

Lamentablemente, en 1978 se produce un gran incendio y la práctica totalidad de los libros del CSIC y de la librería son pasto de las llamas. El edificio original resistió, no así la reforma de 1940.



Palacio de Hielo y del Automóvil antes del andamio de 2013.
absolutmadrid.com
Tras una infinidad de intervenciones, el inmueble es abandonado en 2007, y a excepción de la planta baja, que por una parte sigue siendo la librería científica del CSIC, y por otra parte, en la zona más cercana a la Plaza de las Cortes, se ubica también una oficina de turismo de la Comunidad de Madrid, el resto del mismo sigue sin encontrar una utilidad.

En 2013 se instaló un andamio en la fachada, lo que hacía creer que un feliz desenlace para este espacio era posible. Nada más lejos de la realidad. El andamio sigue en el mismo sitio, pero las obras están paralizadas según nos confirman los trabajadores de la zona.

Un triste e injusto final para un arriesgado proyecto que pasó por ser uno de los lugares más interesantes del Madrid de los años 20.

Palacio de Hielo y del Automóvil. 1922 - 1926

4 comentarios:

  1. ¡¡ FELICIDADES¡¡ Un año y muchos más juntos, un saludo.

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    1. ¡Gracias! Esperemos que muchos más, como has dicho. ¡Un saludo!

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  2. Muchas Felicidades David!! Tu fantástico blog me encanta y cada semana espero para poder ver historias nuevas. Enhorabuena y sigue así!!!

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    1. ¡Muchas gracias! La verdad es que se agradece infinitamente que cada semana haya más seguidores de "El Madrid que no fue", y además que algun@s os toméis la molestia de comentar nuestros artículos!
      Un saludo

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