miércoles, 21 de octubre de 2015

El proyecto de Ventura Rodríguez para San Francisco el Grande

Hoy traemos en “El Madrid que no fue” uno de los principales proyectos no realizados en Madrid, el de Ventura Rodríguez para la iglesia de San Francisco el Grande.
Pero antes de ello, nos remontaremos a los orígenes de este lugar.

Placa junto a San Francisco el
Grande, donde San Francisco de
Asís fundó una ermita en 1217.
madridvillaycorte.es
Cuenta la leyenda que San Francisco de Asís, nacido a finales del siglo XII en Italia, llegó a Madrid en su peregrinaje a Santiago de Compostela. Se estableció durante un breve período de tiempo en una choza situada fuera de las murallas de la ciudad, en el lugar exacto donde hoy se encuentra San Francisco el Grande, en la intersección entre la Gran Vía de San Francisco, la Carrera de San Francisco y la calle Bailén.

Antes de partir de Madrid, fundó en ese mismo lugar en 1217 una pequeña ermita, junto a la que después se asentó una comunidad de religiosos franciscanos que construyeron una iglesia dedicada a Santa María, haciendo de esta originaria choza un modesto convento. Tal monasterio fue haciéndose popular por esta historia de San Francisco de Asís, con lo que a finales del siglo XIV pudo ser renovado y ampliado.

Muchas de las familias más importantes de Madrid, como los Lujanes, los Vargas y los Zapata, contaban con capillas propias junto a la capilla mayor, fundada a su vez por Ruy González de Clavijo, embajador del rey Enrique III, “el doliente”.
También importantes personajes históricos eligieron esta iglesia, llamada ya de Jesús y María, para ser enterrados. Véase el caso del propio Ruy González de Clavijo, el de Enrique de Villena, hijo del II marqués de Villena, o de doña Juana de Portugal, esposa del rey Enrique IV y madre de Juana “la Beltraneja”. Lamentablemente todas estas capillas (25 en total), y los sepulcros se han perdido con el paso del tiempo.

Convento hacia 1656. Plano de Teixeira
urbancidades.wordpress.com
En 1561, Felipe II convirtió Madrid en la capital del reino, y aquel modesto convento ganó en riqueza y poder, no sólo por su estrecha relación con la Casa Real, sino por convertirse en la sede del Comisariado General de Indias y  la Obra Pía de Jerusalén, que custodiaba todos aquellos Santos Lugares conquistados en las cruzadas.

En 1760, los monjes franciscanos derribaron este histórico convento para crear uno nuevo, más amplio y lujoso, en ese mismo lugar.

Y es ahora cuando comienza la historia relativa al Madrid que no fue.

El arquitecto que recibió este importante encargo es, nada más ni menos, que Buenaventura Rodríguez Tizón, conocido como Ventura Rodríguez.
Nacido en 1717 en Ciempozuelos, Madrid, y fallecido en la capital en 1785, se le considera el principal arquitecto español de la época junto a Juan de Villanueva.

Colaboró en las obras del Palacio Real, aunque su primer gran triunfo vino de la mano de la Capilla Real del mismo edificio, ya que el rey Fernando VI eligió su proyecto frente al de Giovanni Battista Sacchetti, a quien ayudaba Ventura en su construcción del Palacio.
Ventura Rodríguez,
por Francisco de Goya (1784)

Tras este encargo, recibió otros muchos, como el de la iglesia parroquial de San Marcos, la decoración del Real Monasterio de la Encarnación, el interior de la Colegiata de San Isidro, el Palacio del Infante don Luis de Boadilla del Monte, la Puerta de Atocha, el Palacio de Liria, el de Altamira...  y así hasta una infinidad de importantes proyectos, aunque si hay algo por lo que es conocido es por las fuentes que son ahora un símbolo de la capital: Cibeles, Apolo, Neptuno, las Cuatro Fuentes, la de la Alcachofa, la de las Conchas en el Campo del Moro (originalmente en los jardines del Palacio de Boadilla del Monte)…

Fue, además, director de los estudios de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y obtuvo el título de Maestro Mayor del Ayuntamiento de Madrid, con lo que gran parte de la ordenación urbana actual de la ciudad se debe a su actuación.

Sin embargo, el encargo de proyecto para la iglesia de San Francisco el Grande, que recibió este ilustre personaje en 1760, pronto se convirtió en una pesadilla.

Proyecto de Ventura Rodríguez para la iglesia de
San Francisco el Grande, 1761
En 1761 finalizó su diseño y lo presentó a los monjes franciscanos. El solar en que antes habían estado la iglesia, las capillas, el convento y el claustro principal se convertiría, según Ventura, en una gran iglesia neoclásica. La misma tendría  planta de cruz latina, y se dividiría en tres naves, siguiendo así los trazos de la basílica de San Pedro en El Vaticano.

Por increíble que parezca, la comunidad franciscana rechazó el proyecto y lo tacharon de ambicioso, con lo que no le permitieron su ejecución.

Por una parte, se dice que en realidad no aprobaron los bocetos de Ventura porque este estilo de construcción no era común en España: el altar en nuestro país suele estar presidido por un gran retablo que domine la estancia, y el coro se enfrenta el mismo. Sin embargo, en el proyecto del arquitecto es al fondo del presbiterio donde se coloca el coro, eliminando el retablo principal. Nada de extrañar en un arquitecto que, a pesar de no haber viajado a Italia, era bien conocedor de las corrientes artísticas de aquel país.

Planta del templo proyectado por Ventura Rodríguez
para San Francisco el Grande.
Biblioteca Nacional de España, a través de
paisajesurbanosmatritenses.blogspot.com
Por otra parte, se dice que el motivo real para el rechazo del plan fue que el madrileño pretendía demoler parte del Cuarto de Indias, en el antiguo convento, que no se había derruido para su conservación.

Sea como fuere, Ventura no consiguió convencer a los encargados de aprobar el proyecto, lo que consideró parte importante de una larga crisis personal, que tendría su momento más álgido unos años más tarde, en 1776, con la muerte de su mujer.

El religioso franciscano Francisco Cabezas, original de un pueblo de Valencia, es quien finalmente recibió este encargo.
Creó un nuevo diseño de iglesia con planta circular con vestíbulo y ábside. La gran cúpula central rodeada de capillas sería el elemento característico de este nuevo edificio con fachada curva, detalles muy inusuales en la arquitectura española.

Pronto comenzaron las obras, pero Ventura Rodríguez trató por todos los medios de crear complicaciones técnicas para el proyecto valiéndose de su influencia en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por este motivo, Francisco Cabezas abandonó en 1768 la construcción y volvió a Valencia, donde moriría poco después.

Planta del proyecto realizado por Francisco Cabezas para
la basílica de San Francisco el Grande.
paisajesurbanosmatritenses.blogspot.com
Después se reanudaron las obras con Antonio Pló a la cabeza, que finalizó la impresionante cúpula en 1770, que con 33 metros de diámetro se ha considerado tradicionalmente como la mayor de España y la tercera más grande de todo Occidente, sólo por detrás de la del Panteón de Agripa (43,4 metros), y la de San Pedro del Vaticano (42,5 metros), ambas en Roma.
La cúpula de San Francisco el Grande no tiene tambor que la eleve, ya que se sitúa ya a una considerable altura (58 metros). Es por lo que pasa desapercibida desde el exterior, y sólo se aprecia su majestuosidad desde el interior.

En ese momento se pide ayuda a Diego de Villanueva (hijo de Juan de Villanueva) para garantizar la seguridad de la cúpula. Con este fin, idea añadir columnas adosadas a los pilares, algo que criticó muy duramente de nuevo Ventura Rodríguez, por lo que la Real Academia de Bellas Artes decidió reprenderle duramente por su actitud negativa durante toda la construcción.

Para la fachada  y las dos torres principales, en 1776 los frailes pidieron a Carlos III la incorporación al proyecto del italiano Francesco Sabatini, que en 1764 había concluido las obras del Palacio Real. Fue el italiano con quien se finalizó esta gran construcción en 1784, algo que tampoco fue de agrado para nuestro Ventura, y es que en 1769 Carlos III había descartado sus proyectos para la Puerta de Alcalá, eligiendo uno de Sabatini.

Real Basílica de San Francisco el grande en la actualidad,
según el proyecto de Francisco Cabezas
Flickr - fdecastrob
A pesar de que Ventura Rodríguez creyó haber perdido el favor real por estas decisiones, lo cierto es que aún hoy, gran parte de los monumentos más fotografiados de la ciudad son obra del madrileño.

Años más tarde, durante el reinado de José Bonaparte, se planteó destinar el templo de San Francisco el Grande a Salón de Cortes, ya que la última había tenido lugar en 1789 en San Jerónimo el Real, “los Jerónimos”, por no existir en la ciudad un espacio destinado a tal fin. El proyecto se descartó, y las últimas Cortes del Antiguo Régimen celebradas en España fueron en 1833 y de nuevo en “los Jerónimos”, lugar donde además tradicionalmente tenía lugar la jura como príncipes de Asturias de los herederos de la Corona.

Tras la desamortización de Mendizábal en 1836, los frailes abandonaron el convento, y con el paso del tiempo el derribo de una parte del edificio dio lugar a lo que hoy es el Parque de la Cornisa, y desde el cual se pueden ver las ventanas cegadas de la iglesia porque son las que lindaban con el monasterio. (Ver también la historia del proyecto del "Minivaticano").
Real Basílica de San Francisco el Grande en la actualidad.
conciertodeculturas.es
Se consideró en ese momento también convertir el templo en un Panteón de Hombres Ilustres, como ya comentamos hace unos meses en este artículo: “El sueño de un Panteón de Hombres Ilustres”.

En 1962, la iglesia fue declarada Basílica menor, y en la actualidad, además de ser una de las iglesias más bellas del país, es una gran pinacoteca con obras de importantes artistas como Francisco de Goya.

Pero como esto ya forma parte del Madrid que sí fue, nos hemos querido centrar en el proyecto de Ventura Rodríguez, el que fue descartado incomprensiblemente y que estaba llamado a ser de igual manera una gran iglesia para nuestro país, y uno de los más importantes encargos para el arquitecto.

¿Crees que fue justo su rechazo? ¿Te parece más interesante la no realizada, o la que finalmente se construyó?

2 comentarios:

  1. Hola David. Los Madrileños tenemos que estar orgulloso de tener una basílica tan bonita
    como San Francisco el Grande. ¡ Creo que fue justo su rechazo ¡ Me gusta más la que finalmente
    se construyo. Un saludo.

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    1. ¡Hola! La verdad es que la Real Basílica de San Francisco el Grande es una de las más interesantes de la ciudad, y en cambio no es una de las más conocidas.
      ¡Gracias por tu comentario!

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