miércoles, 15 de junio de 2016

Nueva línea de Cercanías entre San Fernando de Henares y Príncipe Pío

La red de transportes de Madrid es, indiscutiblemente, una de las protagonistas habituales de este “Madrid que no fue”. Hoy traemos un proyecto cancelado de una nueva línea de Cercanías Renfe que atravesaría Madrid de oeste a este, desde San Fernando de Henares hasta Príncipe Pío. ¿Te animas a descubrirlo?

Retrato de Felipe V
El municipio de San Fernando de Henares es uno de los lugares históricos más desconocidos de nuestra Comunidad. Su población de poco más de 40.000 habitantes, cuenta con un conjunto del siglo XVIII relacionado con la Ilustración y el Reformismo borbónico.

Y es que, en el año 1700, Felipe V se convertía en el rey de España, siendo el primero de la familia Borbón en nuestro país. Su procedencia francesa hizo que se introdujeran numerosas reformas en todos los ámbitos. Fue bajo su reinado cuando se comenzaron a crear las Reales Fábricas, como la de Tapices de Santa Bárbara en Madrid, o la de Cristales de la Granja, iniciativa que continuaría su hijo Carlos III con la fundación de otras como la de Porcelana del Buen Retiro.

Retrato de Fernando VI

Fue Felipe V el rey que, en uno de sus últimos actos de gobierno, dispuso la adquisición de un lugar denominado Torrejón de la Ribera. Se decidió la compra de este término cercano a los ríos Henares y Jarama con motivo de la creación de una Fábrica de Paños finos para no tener que depender de factorías extranjeras.

La adquisición se produjo el 29 de junio de 1746, y la muerte del monarca el 9 de julio del mismo año, con lo que, como es de suponer, fue su sucesor, Fernando VI, el que pudo ver cumplido el sueño de su padre y antecesor en el trono.


Real Fábrica de Paños de San Fernando
El 30 de agosto de 1746, Fernando VI nombró a Teodoro Ventura de Argumosa gobernador de Torrejón de la Ribera, y así comenzaron las obras de esta importante fábrica, con una construcción ordenada en planta cuadrada en torno a un patio central con una fuente.
En la planta baja del edificio se disponían las salas de administración, producción y la capilla; en la planta alta la vivienda del gobernador, los tendederos de lana y algunos almacenes; y en el sótano aún más almacenes.

Antiguas casas de operarios de la Fábrica de San Fernando
Frente a la fábrica, se comenzaron a edificar numerosas viviendas para los trabajadores de la misma, y así se configuraron dos plazas junto al edificio industrial: una ante la fachada principal, de planta cuadrada, que hoy es la Plaza de España, y otra un poco más alejada, de planta circular, llamada Plaza de Fernando VI. Años después, ya en 1844, la reina Isabel II decidió trasladar allí desde la capital la estatua de dicho rey, que había sido concebida junto a tantas otras para coronar la cornisa del Palacio Real de Madrid.

Estatua y plaza de Fernando VI, en San Fernando de Henares.
rutastranquilas.com
La construcción de la Real Fábrica de Paños, las viviendas para los trabajadores y las dos plazas mencionadas, fue el origen del que se conocería como Real Sitio de San Fernando en honor a este monarca, una historia no muy diferente a la que analizamos hace algunos meses de la localidad de Nuevo Baztán.

En 1753, la baja productividad de la factoría, debida fundamentalmente a los altos precios de los tejidos, obligó a su traslado a Vicálvaro, dejando en San Fernando únicamente los almacenes.

El uso del edificio de la fábrica fue entonces destinado a casa de corrección para enseñar a leer y escribir, algo que se dio hasta 1801. Pocos años más tarde, más de ocho mil soldados franceses se acuartelaron en el lugar durante la ocupación napoleónica, y la zona quedó prácticamente arrasada a su partida.

Antigua fachada principal de la Real Fábrica de Paños.
Actual Ayuntamiento de San Fernando de Henares
La antigua factoría recuperó, sin embargo, en 1829, parte de su actividad original, ya que se convirtió en fábrica de tejidos de algodón y estampados, recuperando así unas huertas que databan de la época de Fernando VI entre el municipio y el río, plantando 4.000 árboles, y organizándolos en calles y avenidas, el actual Paseo de los Chopos.

En 1916, la localidad adquirió el nombre de San Fernando de Henares, puesto que hasta el momento se había denominado San Fernando del Jarama, y hoy en día, el edificio central de todo aquel histórico lugar es el Ayuntamiento de dicha población.

Vista aérea de San Fernando de Henares.
En primer plano, la plaza circular de Fernando VI.
Detrás, la plaza cuadrada de España, rodeada de las viviendas de operarios.
En último término, el gran edificio de la Real Fábrica.
Una apasionante historia para un municipio que, en la actualidad, está unida a la ciudad de Madrid a través de líneas regulares de autobuses, metro y trenes. Las líneas de Cercanías RENFE C2 Y C7, con idéntico recorrido en este tramo, vinculan todo el Corredor del Henares con la estación de Atocha.

Sin embargo, hace muy pocos años, en 2009, San Fernando volvió a ser protagonista gracias a un nuevo proyecto que planteaba la creación de una nueva línea para la ya extensa red de trenes de Cercanías Madrid, que cruzara la capital de oeste a este, desde San Fernando de Henares hasta el intercambiador de Príncipe Pío.

Y es que, hasta el momento, todos los viajeros del oeste de Madrid, de la zona del Corredor, podían llegar en tren sin problema hasta el sur de la ciudad en la misma línea hasta la estación de Atocha, e incluso hasta el norte, hacia Chamartín, pero si querían desplazarse hacia el oeste, tenían que hacer trasbordo en Atocha hasta Príncipe Pío.

Proyecto de nueva línea de Cercanías
San Fernando de Henares - Príncipe Pío. elpaís.com
Por ese motivo, en 2009, se firmó un convenio entre el Ministerio de Fomento y la Comunidad de Madrid con las figuras de José Blanco y Esperanza Aguirre por el cual se comprometían a crear esta nueva línea de Cercanías Renfe que partiría de San Fernando, y tendría un trazado destinado a evitar las aglomeraciones que se dan actualmente en la línea C7.

El mismo sería: San Fernando, Canillejas, Avenida de América, Alonso Martínez, Sol, y Príncipe Pío. Un auténtico sueño, ya que en apenas 5 estaciones se podría cruzar todo Madrid de oeste a este, con algunas nuevas estaciones de Cercanías como la soterrada de Alonso Martínez, que se presentaba como una de las joyas del proyecto.

Se trataba de un proyecto ambicioso que contemplaba construir en el futuro una ampliación desde San Fernando hasta Torrejón de Ardoz, con una nueva parada en esta localidad, y desde ahí seguir hacia Soto de Henares, estación proyectada en aquel momento y que curiosamente sí se llegó a construir, inaugurándose en 2015 como parte de la C2 y C7.

Además, también se planteó que años más tarde, esa línea fuera ampliada del mismo modo por el otro extremo, Príncipe Pío, hasta Aluche, y desde allí unirse al trazado de la C5 hacia Alcorcón y Móstoles, o hacia Leganés y Fuenlabrada.

Plaza de España de San Fernando de Henares en la actualidad,
rodeada por las antiguas casas de operarios de la Fábrica.
Lamentablemente, el proyecto quedó en eso precisamente, en proyecto. Ya en 2010, el Ministerio de Fomento parecía no apostar por esta nueva línea al admitir la complejidad de su construcción.

Y los años pasaron, los equipos de gobierno cambiaron, y el sueño de una línea de tren oeste-este que atravesara todo Madrid se diluyó en el aire. Ya no se volvió a hablar de la posibilidad de llevar a cabo esta interesante propuesta, y como decimos, lo único que se llegó a realizar fue la construcción de la estación Soto de Henares en el término municipal de Torrejón de Ardoz en el recorrido de las líneas C2 y C7.

Esperemos que en algún momento, algún político recuerde este proyecto y trate de rescatarlo del olvido para que así se pueda ahorrar tiempo en los traslados en Cercanías Renfe Madrid, además de la consiguiente descongestión de la red de transportes, especialmente de la zona del Corredor del Henares.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Centro de Creación de las Artes de Alcorcón (CREAA)

Son muchos los proyectos faraónicos inacabados en la capital de los que hemos hablado en este “El Madrid que no fue”. Sin embargo, otros municipios no se alejan tanto de esta megalomanía tan propia de principios del siglo XXI. El Centro de Creación de las Artes de Alcorcón (CREAA) es uno de estos ejemplos.

Nuestro relato parte de los comienzos del siglo XX, cuando la marquesa de Valderas, Isabel Arróspide y Álvarez, se casó con el capitán del regimiento de Artillería llamado José Sanchiz de Quesada. El mismo, destinado a la zona militar de Cuatro Vientos y Campamento, decidió construir un palacete de estilo sajón en las cercanías, concretamente en las proximidades del casco histórico del municipio de Alcorcón.

Castillo de los marqueses de Valderas, y oratorio de San José
El complejo palaciego constaba de un castillo principal, en el que vivía la familia nobiliaria, un segundo edificio para servidumbre y caballerizas, y un tercero que se utilizaba como oratorio dedicado a San José situado en la parte trasera del edificio residencial. Es este último monumento el que da nombre al actual barrio alcorconero de San José de Valderas.

Parece ser que el palacio, construido por el arquitecto Luis Sainz de los Terreros, fue escenario de fiestas a las que acudieron personajes de la talla del rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg, el dictador Primo de Rivera, o el infante don Carlos, abuelo materno de Juan Carlos I.

Estas celebraciones repercutían en la economía del municipio, ya que el marqués decidió financiar la instalación eléctrica de Alcorcón y ceder terrenos para llevar el agua potable a la localidad, hasta que en 1936 estalló la Guerra Civil y la familia tuvo que abandonar la zona.

Fue entonces cuando el edificio principal del conjunto se convirtió en el cuartel general de primera línea franquista, dirigiendo desde allí una emisora de radio el hijo del médico Gregorio Marañón.

Los años pasaron y el complejo quedó abandonado. Almacén de materiales, colegio religioso… muchos fueron los usos de este único espacio, que llegó a ser plató de películas como “La saga de los Drácula”, de 1973, del género de terror, así como popular lugar de avistamiento ovni.

Castillos de Valderas en la actualidad
En los años 90, el Ayuntamiento decidió recuperar dos de los castillos, el principal y el oratorio, ya que el tercero había desaparecido.
Se restauraron por completo, y hoy en día se puede disfrutar en el primero del Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón, y en el segundo, de un centro cultural con diversas actividades, como cursos y talleres de alfarería, arte ligado a la tradición de la población.

Estos dos bellos monumentos están rodeados por un gran parque que sirve de pulmón verde del norteste del municipio.
Y es precisamente este parque el que cobra importancia en el artículo que traemos hoy de este “Madrid que no fue”, ya que este espacio verde fue el elegido a principios del siglo XXI para ubicar el que estaba llamado a ser uno de los centros artísticos más importantes de toda la Comunidad.

Proyecto del CREAA. Diario "El País"
El gobierno local de aquel momento trató de convertir a Alcorcón en una ciudad imprescindible para la cultura con la construcción del Centro de Creación de las Artes de Alcorcón (CREAA), un espacio cultural que acogería espectáculos y eventos de diversa índole.
Se trataba de una “idea innovadora ejemplarizante”, según se decía en el propio proyecto, y su intención era la de “situar al municipio de Alcorcón como un referente en creatividad en la Comunidad de Madrid, en el resto del Estado y con vocación de  proyección internacional, mediante la puesta en marcha de un Centro de Creación de las Artes, que integrado dentro de la dimensión social del fenómeno cultural urbano, contribuya al desarrollo de la ciudad explotando el potencial  económico de las industrias culturales, su capacidad para crear riqueza y empleo, así como la formación de especialistas orientados al sector cultural”.

Proyecto de auditorio del CREAA,
con capacidad para 1.424 espectadores.
creaalcorcon.com
Se convocó un concurso de ideas en 2005, y las obras del CREAA comenzaron en 2007. Se trataría de nueve edificios, en los que se encontraría un auditorio con capacidad para 1.424 espectadores, un circo estable con 600 localidades, y una sala configurable que, con un aforo de 460 butacas, estaría ideada para el teatro, la danza y la música.

También habría talleres de producción para artes plásticas y audiovisuales, espacios para la investigación, creación y divulgación artística, y aquí se ubicaría el Centro de Tecnología del Espectáculo (CTE) que, dependiente del Ministerio de Cultura, se convertiría en el centro de referencia nacional para la formación de profesionales técnicos del espectáculo en las áreas de caracterización, iluminación, maquinaria escénica, construcción de decorados, producción y gestión, sonido y vestuario.
Palacio de Congresos, muelles, tiendas, cafeterías y restaurantes, conservatorio de música, aparcamientos… todo parecía posible en el CREAA.

Proyecto de circo estable del CREAA,
con capacidad para 600 espectadores.
creaalcorcon.com
Tres de las plantas estarían soterradas, y el proyecto presumía de algunas sugestivas características: el circo dispondría de cuadras de animales, escuela de circo, sala de entrenamiento para los acróbatas y una zona de orquesta, y su techo estaría diseñado para poder colgar a los elefantes. Todo el complejo tendría una fachada de vidrio con una celosía de aluminio. Y por si todo esto fuera poco, desde las terrazas ajardinadas de las azoteas de los edificios, se podría contemplar el skyline madrileño, así como la sierra de Guadarrama.

Un atractivo y ambicioso proyecto que no estuvo exento de polémica, y es que para su ejecución, se talaron 300 árboles del parque de los Castillos, y además se derribó una biblioteca municipal.

Para la construcción de estos 66.000 metros cuadrados, se invirtieron 150 millones de euros, una cifra astronómica para una ciudad que, en aquel momento, ya sobrepasaba los 160.000 habitantes.
Obras del CREAA en ejecución.
creaalcorcon.com
Las obras del “Guggenheim” de Alcorcón fueron paralizadas en 2012. Según el nuevo gobierno local, aún faltaban 40 millones por invertirse en este proyecto, dinero del que no disponía el municipio.

El complejo no pudo ser inaugurado, puesto que se construyó en conjunto, y no edificio a edificio, con lo que ninguno de los nueve fueron finalizados, y desde entonces está abandonado, en las proximidades de los ya mencionados castillos de Valderas.

Son numerosos los usos que se le han intentado dar a este proyecto inacabado, pero parece que todo se antoja más que difícil, y más teniendo en cuenta que solo está finalizado al 70%.

Obras paralizadas del CREAA en la actualidad.
globedia.com
Este año los castillos se postulan como el monumento de la Comunidad de Madrid a reivindicar: en 2017 se celebrará el centenario de estos singulares edificios, y el 1 de mayo de 2016 ya comenzaron los eventos para homenajear este complejo palaciego. Entre las actividades programadas se incluye su propuesta de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico, de acuerdo con las leyes de Patrimonio Histórico Español y del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

La localidad alfarera celebrará, por tanto, hasta 2017 los actos de centenario de unos castillos sitiados por unas obras que no finalizarán a corto plazo, y que ya forman parte de este “Madrid que no fue”.

martes, 10 de mayo de 2016

Media VI. Encuesta: ¿Quién merece una calle en Madrid?

En este post especial, te lanzamos una pregunta: ¿Quiénes crees que merecen una calle en Madrid?

Desde esta mañana, algunos blogs de la heterogénea “Castizosfera”, lanzamos una encuesta en la que se puede votar qué personaje de nuestra historia consideras que es más merecedor de una calle en nuestra ciudad, con el fin de transmitir los resultados obtenidos al Ayuntamiento de Madrid.

Los personajes propuestos son Antonio Mancelli (creador del primer plano de Madrid), Ernest Hemingway (enamorado de Madrid como pocos), José Rodríguez Losada (el relojero que nos donó el reloj de la Puerta del Sol), Luis Candelas (famoso bandolero de Madrid), Tony Leblanc (uno de nuestros actores más castizos), Antonio Palacios (arquitecto de inmejorables obras como el actual Ayuntamiento o el Círculo de Bellas Artes), Lina Morgan (Una de nuestras actrices más castizas), Antonio Mingote (Madrid desde una tira cómica, nuestro cronista en comic), Enrique Tierno Galván (nuestro Alcalde por excelencia), Enrique IV de Trastámara (rey fallecido en Madrid y con gran influencia en su desarrollo como ciudad y capital), Juan Zapata (capitán de las tropas comuneras y regidor de la Villa), o ninguno de los citados.

Te invitamos a que participes en esta particular encuesta pinchando en el siguiente enlace: “Encuesta”.

¿Y tú, quién crees que merece esa calle en Madrid? ¿Se te ocurre algún otro personaje?

lunes, 2 de mayo de 2016

El Madrid que SÍ fue XII. La Torre de la Parada

Hoy, 2 de mayo, celebramos el Día de la Comunidad de Madrid, la fiesta regional que conmemora el levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas francesas en 1808, lo que se considera el comienzo de la Guerra de la Independencia Española.

Por este motivo, en “El Madrid que no fue” hoy publicamos un nuevo artículo de la sección “El Madrid que SÍ fue”.

1. Vista de la Torre de la Parada.
Félix Castelo (h.1640).
Museo de Historia de Madrid
En este caso, traemos la historia de uno de los edificios fundamentales para la corte española del XVII, la Torre de la Parada, palacete de caza del rey Felipe IV que albergaba auténticas joyas para nuestra cultura, como podrás leer a continuación.

Durante el siglo XVI se construyeron en los alrededores de Madrid monumentos soberbios, como el mismísimo Monasterio de El Escorial entre 1563 y 1584, durante el reinado del monarca Felipe II.
Tan solo unos pocos años antes, en la década de los cuarenta, el mismo personaje, que en aquel momento era el príncipe Felipe, era un gran apasionado de la caza, al igual que serían la mayor parte de los Austrias españoles. Por ello, encargó al arquitecto Luis de Vega la construcción de un lugar de reposo para las largas jornadas de caza en el Monte de El Pardo.

El artista, que ya había realizado las primeras trazas del Alcázar de Madrid, y había comenzado en 1547 las obras del Palacio de El Pardo, se encargó de la edificación de esta pequeña fortaleza en plena naturaleza entre 1547 y 1549.

Lo que erigió fue una edificación de ladrillo, de marcada verticalidad y de planta cuadrada culminada en una torre, que no pasaba de ser una construcción secundaria para los monarcas.

2. Situación de la Torre de la Parada en el Monte de El Pardo
La misma se dividía de la siguiente manera: en el piso superior, un mirador hacía las delicias de todo aquel que desde allí contemplaba el monte madrileño. Bajo esta estancia, la tercera planta se dividía en salón y capilla, la segunda en tres salas, la primera en dos alcobas y un salón, y en la planta baja se situaban las caballerizas.

Pocos cambios sufrió este curioso inmueble, a excepción del nuevo recubrimiento de la torre con un chapitel de pizarra, tan representativo de la dinastía de los Austrias, como se puede observar en edificios madrileños como la Casa de la Villa, las Casas de la Panadería y Carnicería de la Plaza Mayor, y cómo no, el majestuoso Monasterio de El Escorial.

Sin embargo, cuando esta torre se hizo realmente célebre fue ya bien entrado el siglo XVII, durante el reinado del nieto de Felipe II, el monarca Felipe IV.

3. Felipe IV, cazador. Velázquez
El conocido como “Rey Planeta”, que había continuado con la tradición cinegética tan ligada a su familia, decidió encargar en 1636 a Juan Gómez de Mora, artista más que representativo del siglo XVII español, la remodelación de esta pequeña fortaleza.
El arquitecto, precisamente conocido por las obras de la Plaza Mayor de Madrid y de la Casa de la Villa, se encargó de este caserón, que llegó a ser muy frecuentado durante el reinado de Felipe IV.
Juan Gómez de Mora conocía muy bien esta zona, ya que tan solo un año antes, en 1635, había finalizado en las proximidades de este espacio el Palacio de la Zarzuela, otro pabellón de caza, pero con aspecto de recinto palaciego.

La Torre de la Parada fue finalizada, como decimos, con el uso principal de almacén de artefactos de caza, y de reposo durante las cacerías, a unos dos kilómetros del Palacio de El Pardo. Sin embargo, y como ya hemos comentado al comienzo del artículo, aquí se guardaban algunas joyas de nuestra cultura… ¿a qué nos referimos?

4. Vulcano forjando los rayos de
Júpiter. Rubens. 1636-1638
Felipe IV tenía muchas pasiones. Si la caza era una de ellas, su admiración por la pintura era, sin duda, una de las más importantes para este personaje. Su estrecha relación con su pintor de cámara, Velázquez, así lo demuestra. No hay más que echar un vistazo al Museo del Prado para comprender el amor del monarca por el arte pictórico.

Por ello decidió que esta torre sería no solo un lugar de reposo, sino un pequeño museo personal en el que pudiera disfrutar de algunas obras de arte lejos de la pompa de la Corte.

Parece ser que en 1636, el propio Felipe IV redactó  una memoria dando instrucciones precisas para la elaboración de un gran número de lienzos.

El rey encargó a Rubens una serie de pinturas mitológicas, la mayor parte de las cuales trataban asuntos procedentes de la Metamorfosis de Ovidio, un total de sesenta y tres lienzos de gran formato. Catorce de los mismos fueron realizados por el propio Rubens (ver imagen 4), mientras que los restantes fueron firmados por diversos artistas de Amberes en base a los bocetos de Rubens.

5. El Buen Retiro en 1637. Jusepe Leonardo.
Del mismo modo, los pintores barrocos españoles Félix Castelo y Jusepe Leonardo recibieron el encargo de crear una serie dedicada a los Reales Sitios (ver imagen 5).

Pero, como no podía ser de otra manera, Felipe IV guardaba aún espacio en esta Torre de la Parada para otras obras que le encargó a su pintor favorito, Velázquez.
Para este recinto, el genial pintor sevillano aportó tres retratos de caza que hoy adornan las paredes del Museo del Prado: los de Felipe IV (ver imagen 3); su hermano, el cardenal-infante Fernando de Austria; y el príncipe heredero Baltasar Carlos.
Otros cuadros de Velázquez, como los de los filósofos Esopo y Menipo, el del dios Marte, y los retratos de algunos bufones, fueron también colgados en este peculiar museo privado.

6. Vista de la Torre de la Parada, finales del siglo XVII.
Anónimo, Madrid, Colección Abelló.
El aspecto original de la Torre de la Parada lo podemos conocer gracias al lienzo de Félix Castello (ver imagen 1), pintado hacia 1640. Sin embargo, un anónimo de finales del siglo XVII perteneciente a la Colección Abelló (ver imagen 6) nos muestra un edificio con algunas modificaciones, con lo que podemos imaginar que había sido remodelado con anterioridad.

En 1700, en un inventario se contaron hasta 176 obras pictóricas dentro de esta construcción, algo sorprendente para una torre de caza.

Precisamente el 1 de noviembre de ese año, Carlos II, el último de los Austrias, murió sin descendencia, lo que dio lugar a la Guerra de Sucesión (1701-1714) que coronó al primer rey Borbón en España, Felipe V.
La muerte de Carlos II marcó el fin de una dinastía y de una época que quedaba atrás, junto con la Torre de la Parada. Y es que durante esa guerra, en 1714, las tropas austriacas provocaron un incendio que acabó con esta singular torre.

7. Restos de la Torre de la Parada en la actualidad
Afortunadamente, las obras pictóricas no perecieron entre las llamas, y la práctica totalidad se conserva aún en el Museo del Prado, aunque muchas de las mismas se encuentren en los depósitos de la institución.

La Torre de la Parada es otra de esas pérdidas de este “Madrid que SÍ fue”, pero por suerte, el edificio no desapareció por completo. Como podrás comprobar en la imagen 7, aún es posible encontrar, entre las sendas naturales del monte de El Pardo, los restos de esta singular edificación, tan representativa del reinado de Felipe IV, y muy próxima también al embalse (ver imagen 2).

¡Si decides hacer una ruta por la zona, no dudes en contarnos tu experiencia!

miércoles, 6 de abril de 2016

Proyecto de ampliación de la línea 8 de Metro

La línea 8 es, hasta ahora, la que más modificaciones ha sufrido de toda la Red de Metro de Madrid, pero su recorrido pudo haber sido mucho más largo. ¿Te animas a descubrirlo?

Puede que ya muchos lo hayamos olvidado, pero la línea 8, la joya del Metro de Madrid y puerta de entrada para todos los turistas que llegan a la capital por el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas, era bastante diferente no hace muchos años.

Antiguo trazado de
la línea 8 de Metro
En 1982 España se convirtió en sede del Mundial de Fútbol. Para ello se construyeron emblemas en Madrid como Torrespaña, conocido como el “Pirulí”, esa torre de comunicaciones gracias a la cual se pudo retransmitir el evento deportivo.
Su inauguración oficial tuvo lugar el 7 de junio de 1982, tan solo dos días antes de la apertura de la línea 8 de metro (9 de junio).

Su trazado había sido elaborado precisamente para estos Mundiales de fútbol. No en vano, el objetivo de la línea era dar servicio de transporte al Estadio Santiago Bernabéu, en el que se disputó la final del importante acontecimiento, estadio que por otra parte también había sido remodelado para la ocasión.

Por tanto, el recorrido de la línea 8, la rosa, era el siguiente de norte a sur: Fuencarral, Begoña, Chamartín, Plaza de Castilla, Cuzco, Lima (desde 1997 llamada Santiago Bernabéu), y Nuevos Ministerios.

Un momento… ¿te suena ese trazado? Puede que lo hayas recorrido más de una vez… pero en la línea 10 de metro, ¿verdad?

Así es. En 1988, la línea 10 solo daba servicio a la zona situada entre la Casa de Campo y la Plaza de España, y el tramo mencionado anteriormente pertenecía a la 8. ¿Qué ocurrió entonces?

Parece ser que el proyecto original para la línea 8 en los años 70 y 80 comenzaba en Fuencarral por el norte como ya hemos comentado, pero por el sur no acababa en Nuevos Ministerios: seguía por las estaciones de Gregorio Marañón, Villamagna, Colón, Banco de España, Prado y Atocha.

Una de las demandas más habituales a Metro de Madrid es, precisamente, la creación de una parada de metro junto al Museo del Prado. El plan original de la 8 contemplaba ya esta problemática, y lo solventaba de una forma muy interesante: creando la estación de Prado y uniéndola en la misma línea a las dos principales estaciones ferroviarias de la ciudad: Chamartín y Atocha.

Proyecto de ampliación de la línea 8 de Metro
ecomovilidad.net
El eje de la Castellana habría sido recorrido con este trazado, descongestionando así la red de Cercanías desde Recoletos hasta Atocha, pero sobre todo, dando servicio al Paseo del Prado y, concretamente, a la Plaza de Cánovas del Castillo (Neptuno), con esta nueva estación, lugar difícilmente accesible desde tren de Cercanías (entre Recoletos y Atocha), y desde estaciones de metro (Banco de España, Sevilla, Antón Martín o Atocha la rodean, pero no están muy cerca de la plaza mencionada).

Sin embargo, esa línea 8 no acabaría en Atocha, sino que en ese punto se bifurcaría. Por una parte, se podría continuar por Santa María de la Cabeza, Pardo Bazán, Moscardó y Plaza Elíptica, y por otra parte, hacia Áncora, Méndez Álvaro, Monte Igueldo, San Diego y Martínez de la Riva, en el barrio de Entrevías.

El proyecto, que estaba pendiente desde 1973, fue finalmente descartado por la falta de presupuesto, y en 1986 se amplió la línea de Nuevos Ministerios a Avenida de América, intercambiador en el que actualmente confluyen las líneas 4, 6, 7 y 9.

Entre 1996 y 1998, una nueva concepción de la Red de Metro vio la luz: se pretendía unir la línea 10, que aún finalizaba por el norte en Alonso Martínez, con la línea 8, que llegaba desde Avenida de América y Nuevos Ministerios a Fuencarral. Por ello, se planteó la creación de un túnel en la zona de Alonso Martínez que hiciera posible esta articulación con una nueva estación, la de Gregorio Marañón.

Después, se replanteó la línea 10, la cual absorbió a la línea 8 por completo, dejando olvidada la estación de Avenida de América, y uniendo así la zona de Casa de Campo con la de Fuencarral.

Línea 8 de metro en la actualidad (año 2016)
En los planes de metro 1995-1999 y 1999-2003 respectivamente se desarrolló, en primer lugar, el enlace entre la nueva estación de Mar de Cristal y el aeropuerto de Madrid-Barajas, y, en segundo lugar, la prolongación de Mar de Cristal a Nuevos Ministerios. Este fue, por consiguiente, el nacimiento de la actual línea 8 de metro, la cual ha sido ampliada por última vez en 2011 con la estación Aeropuerto T4.

Esta historia es una particularidad desconocida de Metro de Madrid. No en vano, la línea 8 es la única de toda la red que ha cerrado por completo y ha vuelto a abrir con un recorrido totalmente diferente.

A pesar de ello, el proyecto de ampliación hacia el sur en dos ramales no se ha podido llevar a cabo, aunque parece que el plan no está cerrado del todo.

Los vecinos de Plaza Elíptica disfrutan actualmente de un intercambiador donde confluyen las líneas 6 y 11 de metro, con lo que la ampliación de la línea 8 hacia esta zona ya perdería sentido. Sin embargo, en 2015, los vecinos de Entrevías y El Pozo, ambos barrios pertenecientes al distrito de Puente de Vallecas, solicitaron la prolongación de esta línea para disponer de servicio de metro, ya que hasta el momento solo Cercanías Renfe llega a estos lugares. De construirse, y según lo exigido por los vecinos, la línea finalizaría su recorrido en el PAU de Valdecarros.

En la izquierda, líneas 5 y 8 en la actualidad.
En la derecha, proyecto no realizado de la estación de "Logroño"

Otro proyecto tampoco realizado para la línea 8 es uno que ha sido más que demandado por los usuarios de la línea 5: la prolongación de esta última línea, la verde, hasta una nueva estación que se crearía como intercambiador entre las líneas 5 y 8: Logroño, en la avenida del mismo nombre, entre las estaciones de Campo de las Naciones y Aeropuerto T1-T2-T3.


Muchos planes para una misma línea, que por el momento no verán la luz debido a la escasez presupuestaria.

¿Será posible viajar, en unos años, desde el aeropuerto o desde Vallecas, en metro y sin cambiar de línea, hasta el Museo del Prado?

miércoles, 30 de marzo de 2016

Un Parador de Turismo en la Casa de la Carnicería

La Plaza Mayor es, sin lugar a dudas, uno de los espacios abiertos más visitados de todo el país. En los últimos meses, la misma se está poniendo guapa para acoger los festejos en 2017 por la conmemoración de su IV Centenario. Pero además, si has pasado por allí últimamente, te habrás percatado de las obras que ocupan gran parte del edificio de la Casa de la Carnicería. ¿Sabes a qué se deben?

La Plaza Mayor de Madrid, anteriormente Plaza del Arrabal por situarse fuera del recinto amurallado medieval, fue finalizada entre 1617 y 1619 por el arquitecto Juan Gómez de Mora, bajo mandato del rey Felipe III. Sin embargo, su principal edificio, la Casa de la Panadería, había sido construido ya en 1590 como tahona principal de la Villa de Madrid en el espacio que había ocupado la lonja de la localidad.

Frente a este emblemático monumento se construyó también la Casa de la Carnicería, depósito general de carne que ardió por completo en el primer incendio de la Plaza Mayor, el de 1631. Por ese motivo, tuvo que ser reconstruido, y para ello se tomó como modelo la estructura de la Casa de la Panadería.

Tercer incendio de la Plaza Mayor, en 1790.
La Casa de la Carnicería queda destruida.
memoriademadrid.es
Tras el segundo incendio, el de 1670, Tomás Román reconstruyó la plaza. Pero fue el tercero y último, el de 1790, el que arrasó prácticamente la totalidad de las construcciones existentes. El arquitecto Francesco Sabatini se encargó de las tareas de extinción, y Juan de Villanueva quien reedificó la plaza. Tan solo la Casa de la Panadería se salvó del fuego.
Fue entonces cuando se rebajó la altura de las casas aledañas de cinco a tres plantas, y cuando se cerraron las esquinas con grandes arcadas.

En 1914, el pintor y ceramista Enrique Guijo decoró la fachada de la Casa de la Panadería con pinturas, otorgando así más importancia a este edificio que a la Carnicería, ya que realmente es más antiguo. Pero en 1992, a causa del deterioro de estas pinturas, fue redecorada por el artista Carlos Franco.
Estos frescos son posiblemente la diferencia más visible entre estas dos imponentes construcciones.

A pesar de su importancia, parece que la suerte no ha sido justa con uno de estos dos edificios. Y es que, si la Casa de la Panadería es conocida hoy en día por albergar el Centro de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, además de poseer un bello Salón Real donde se ofician actos como bodas cada semana, el edificio de la Carnicería ha estado hasta hace poco prácticamente abandonado.

Casa de la Carnicería en la actualidad
Tras su etapa como depósito de carne, a finales del siglo XIX la Casa de la Carnicería se convirtió en la sede de la Tenencia de Alcaldía y de la casa de socorro del distrito de la Audiencia. Después fue Tercera Casa Consistorial, albergando oficinas del Ayuntamiento desde principios del siglo XX, y desde 1918, la Hemeroteca Municipal.
Tras los duros años de Guerra y Postguerra, la Junta Municipal de Distrito Centro ocupó el inmueble hasta 2008, año en que quedó totalmente en desuso, ya que este organismo se mudó a la vecina calle Mayor.

Parece ser que los planes del consistorio madrileño eran hacer de la Casa de la Carnicería uno de los lugares turísticamente más relevantes de la capital.
En 2007, ya con la información relativa al próximo cambio de sede por la Junta de Distrito, el entonces delegado de Economía del Ayuntamiento de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, anunció no solo “la posibilidad de convertir ese inmueble en un espacio de excelencia y calidad que venga a suponer un impulso de revitalización del centro de la ciudad”, sino la proposición de colaboración “leal” con la “empresa de titularidad estatal” Paradores Nacionales.


Logotipo de Paradores de Turismo de España S.A.
La red de Paradores Nacionales consta de un conjunto de hoteles de alta categoría que, distribuidos por toda España, se localizan en edificios emblemáticos y relevantes por su interés artístico, histórico o cultural, y a los que se añade una rica oferta gastronómica que pone en valor la cocina tradicional de la región.

La noticia cayó como una auténtica bomba que fue más que comentada. No en vano, se trataría del primer Parador de Turismo de la ciudad de Madrid, y del tercero de la Comunidad de Madrid, tras el de Chinchón y el de Alcalá de Henares que en ese momento estaba a punto de abrir sus puertas (fue inaugurado en 2008).

Precisamente en la inauguración del Parador de Alcalá de Henares, el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón destacó ante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que sería “especialmente gratificante” contar con un Parador en la Plaza Mayor de la capital.

Se incluían ya en ese momento datos más concretos de este nuevo establecimiento turístico. Ocuparía la totalidad del inmueble, y la fachada del mismo no se modificaría en ningún caso al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC). También se planteaba la posibilidad de incluir un patio en este proyecto, el situado en la zona posterior de la edificación, que había sido reformado en el siglo XX para convertirse en patio del parque de bomberos de la calle Imperial.

Y es que, en algún momento anterior se había fantaseado con la idea de convertir la Casa de la Panadería en un Parador de Turismo, algo que rechazó Paradores Nacionales por el escaso espacio existente. Sin embargo, la Casa de la Carnicería contaría con más metros cuadrados en cuatro plantas más dos sótanos, además de este patio que se uniría al plan presentado. Un total de 6.686 metros cuadrados en los que se podrían distribuir unas 40 habitaciones de las que disfrutarían los afortunados turistas que se alojaran en este singular edificio.

Logotipo de la candidatura de Madrid
para los JJOO de 2016
Hay que recordar que entre 2008 y 2009, Madrid ofrecía todos los recursos posibles para convertirse en la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, decisión que se tomaría en octubre de 2009 en Copenhague, con lo que la inclusión de un parador que aumentara el número de plazas hoteleras de la ciudad sería una baza muy importante para esta candidatura.

Pero en 2010 llegó la resolución de Turismo de España (Turespaña), y la respuesta no era la que el consistorio esperaba. La situación económica no era favorable, con lo que Turespaña decidió rechazar la oferta del Ayuntamiento de Madrid. Además, las 40 habitaciones se les antojaban escasas para la capital, y se justificó la negativa argumentando que la ciudad no necesitaba un Parador para ayudar a desarrollar el sector turístico, puesto que Madrid es una de las ciudades más importantes en materia turística de todo el país.

En ese mismo 2010 se anunciaba la futura convocatoria de un concurso para la conversión de este edificio en un establecimiento hotelero, pero los años pasaron y fue entonces cuando se hizo patente el abandono de la Casa de la Carnicería: el interior estaba literalmente viniéndose abajo por el desuso.
Lamentablemente, no fue hasta 2014 cuando se anunció la futura concesión del inmueble a alguna empresa con el fin de su conversión en hotel 3, 4 o 5 estrellas, nunca albergue o aparta-hotel, para respetar el entorno privilegiado del establecimiento.

En marzo de 2015 se abrió el plazo para la presentación de ofertas, y se resolvió en mayo del mismo año. La polémica estaba servida, puesto que se adjudicó por parte del gobierno municipal, en este caso presidido por Ana Botella, a una compañía que, al parecer, no cumplía con los requisitos del concurso, y además, se resolvió tan solo cinco días antes de las elecciones municipales de una forma un tanto precipitada.

Plaza Mayor de Madrid y Casa de la Carnicería en la actualidad
De una u otra manera, lo cierto es que la empresa ganadora del concurso, Global Mandalay S.L.U., se comprometió a la apertura de un hotel de calidad a cambio de una adjudicación de 40 años prorrogables a 75, y realizando las obras en un total de 18 meses, siempre y cuando el parque de bomberos de la calle Imperial finalmente se trasladara a otro emplazamiento.
El importe que Global Mandalay pagaría al consistorio de la capital es de 420.000 euros como alquiler anual del inmueble.

Y así llegamos a 2016, en que tenemos un cuerpo de bomberos a punto de mudarse a la calle San Bernardo, y a una Casa de la Carnicería en obras, las cuales coinciden en tiempo con la reforma integral de la Plaza Mayor anteriormente mencionada de fachadas, cubiertas y soportales, pavimento, accesos y alumbrado.

El sueño de un Parador en la Plaza Mayor llegó así a su fin, pero, si todo va según lo previsto, en 2017 los madrileños disfrutaremos de un nuevo hotel entre los edificios más representativos de nuestra ciudad.

¿Te hubiera gustado ver la Casa de la Carnicería convertida en un Parador Nacional, o crees que su uso como hotel de calidad será igualmente favorable para Madrid?